sábado, 27 de junio de 2020

Royaume d'Araucanie et de Patagonie

HISTORIA
Hace 160 años
La increíble historia del francés que se autoproclamó “Rey de la Patagonia” y cuyo reino, dicen, sigue vigente
En 1860, Orllie Antoine de Tounens creó una monarquía constitucional en territorio mapuche de Argentina y Chile, que tiene su propio monarca francés aún hoy.
El volcán Llaima, en el corazón del insólito "Reino de la Araucanía y Patagonia".
“No pido otro favor que el de aceptar de mi mano una colonia dotada de un clima más uniformemente templado que el de Francia, donde no se escucha hablar de epidemias ni fiebres, rica en pastos, bosques y minas. Comprende 452 leguas de costa en el Océano Atlántico y casi tanto en el Océano Pacífico, con un ancho promedio de 200 leguas”.
En diciembre de 1863, Orllie Antoine de Tounens escribía en París sobre las bondades del Reino de Araucanía y Patagonia, la monarquía constitucional que él mismo había creado tres años antes con apoyo del pueblo mapuche. Su “dominio” ocupaba buena parte de las actuales provincias argentinas de Neuquén y Río Negro y las regiones VIII y IX, entre Concepción y Valdivia, en Chile.
Sí, un francés autoproclamado rey en la Patagonia con extraños deseos de integrarse con los mapuches y de defender su independencia. Un desconcertante personaje digno de un relato de realismo mágico y un legado que, increíblemente, llega hasta nuestros días.
Orllie Antoine de Tounens nació en 1825 y se recibió de abogado den Avignon.

El hombre blanco de la predicción

Aunque su contacto con las tierras araucanas y patagónicas resultó corto y complicado, Tounens se tomó muy en serio la creación del Royaume d'Araucanie et de Patagonie: ubicó la capital en la ciudad chilena de Angol y dotó al reino de una constitución que combinaba los principios de las monarquías tradicionales europeas con los de las monarquías constitucionales formulados por Montesquieu.
Una de las intenciones de Tounens era que esos territorios remotos se convirtieran en un imán para los emigrantes franceses: “Esta vasta región contiene solo alrededor de dos millones de habitantes y podrían establecerse mercados considerables para lana, pieles, metales, etc.”, proponía.
Tounens se autoproclamó monarca del "Reino de Araucanía y Patagonia" en 1860.
Se preguntará usted, querido lector, cómo fue que aquel francés había siquiera llegado tan al sur del mundo y cómo reaccionaron las incipientes naciones de Argentina y Chile a su extravagante proyecto.
Para comprender un poco más esta curiosa historia hay que conocer mejor al protagonista: Orllie Antoine de Tounens nació el 12 de mayo de 1825 en el cantón francés de Hautefort, en el departamento de Dordoña.
Luego de estudiar derecho y de hacer una pasantía en Avignon, estableció su estudio de abogado en Périgueux y volcó su atención hacia el continente americano. Francia ya no tenía posesiones en América del Norte, pero Tounens consideraba que se podía restaurar esa influencia a través del establecimiento de una confederación de estados americanos, unidos bajo la protección del emperador Napoleón III (1808-1873).
El francés tuvo gran influencia sobre los pueblos mapuches, que buscaban la independencia.
En 1858, el abogado y aventurero francés se embarcó hacia América en un periplo de 8 meses que lo llevó primero a Le Havre y Southampton, y luego a Panamá. Desde allí seguiría hacia Coquimbo y Valdivia. Al parecer, durante dos años se dedicó a entablar negocios, aprender español y mapudungún, y a delinear su reino. También se reunió con diversos lonkos (caciques) mapuches, como Quilapán y Calfucurá.
Por aquellos años, los pueblos originarios dominaban grandes extensiones a ambos lados de los Andes y resistían, cada vez con mayor dificultad, las acometidas militares de los ejércitos argentino y chileno. La historia cuenta que los machis habían predicho que sería un hombre blanco quien uniría a los aborígenes para independizarse, por lo que el proyecto de Tounens habría sido bien recibido entre esas comunidades.
El abogado francés no solo denunciaba al gobierno chileno por intentar ocupar ilegalmente la región mapuche, sino que también argumentaba que esas tierras nunca habían pertenecido legítimamente a España, ya que el rey Fernando IV había reconocido la independencia de la nación mapuche en el Tratado de Quilín, ratificado en 1643.
El nuevo rey fue considerado una amenaza por Chile, detenido y deportado a Francia.
Así, el Reino de Araucanía y Patagonia fue promulgado “oficialmente” el 17 de noviembre de 1860: con participación mapuche en la curiosa ceremonia, Tounens se autoproclamó monarca bajo el nombre Orllie Antoine I, nombró ministros entre los indígenas presentes y prometió apoyo diplomático francés a la lucha mapuche.
El reino rápidamente se dotó de su propia constitución, su bandera (tres bandas horizontales de color azul, blanco y verde), su escudo (incluye manojos de trigo de oro, un libro abierto con una espada de plata, una cadena rota y tres jarrones de oro) y su himno.
Rápidamente, el nuevo rey fue considerado como una amenaza por las autoridades chilenas y, de hecho, algunos historiadores lo señalan como el responsable de la decisión final del Estado de Chile de invadir la Araucanía. Fue el coronel Cornelio Saavedra -nieto del presidente de la Primera Junta de gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata- el encargado de arrestar a Tounens, que fue encarcelado en Los Ángeles (región del Bío Bío) en enero de 1862, luego enviado a un manicomio y finalmente repatriado por el cónsul francés.
En la comuna de Tourtoirac, en Périgueux, se puede ver la tumba de Tounens y el Museo del Rey de Araucanía.
“El rey en espera”, como lo llamó la prensa de Francia, intentaría volver dos veces más a su reino, ambas a través del territorio argentino y con ayuda de algunos caciques como Lemunao y Reuquecurá, que lo llevaron hasta el paso de Llaima. La presencia de Saavedra y sus tropas volvería a truncar los planes de Tounens, que debió escaparse para volver a Francia.

El actual rey de la Patagonia

Con el rey en el exilio y sin descendencia, se inició una dinastía electiva que sobrevive hasta hoy: desde 2018, Frédéric Luz, nacido en Toulouse en 1964, es el sucesor actual tras un largo linaje que inició el propio Tounens en 1874 (cuatro años antes de morir), al cederle el trono a su amigo el teniente general Gustavo Aquiles Laviardé y Colmant. La defensa de la causa mapuche sigue estando en la agenda del rey sin reino, como puede verse en la página web del Reino de Araucanía y Patagonia.
Frédéric Luz, nacido en Toulouse en 1964, es el actual rey.
Si bien en la Argentina la historia de Tounens ha tenido menos repercusión, durante años los chicos chilenos han leído sobre este rey francés de la Araucanía a través del manual Historia de Chile, del periodista, historiador e ilustrador Walterio Millar. Libros, documentales, cortometrajes y películas se han realizado a partir de las hazañas de Tounens.
Un aventurero quizás algo demente -aunque también con cierto rol estratégico en un momento muy particular de la historia del siglo XIX- que reúne varios condimentos de leyenda.
El Museo del Rey de Araucanía funciona a pocos metros de la casa donde murió Tounens.
A más de 160 años de su aventura, actualmente se puede visitar en la comuna de Tourtoirac, en Périgueux, la tumba del curioso personaje francés: “Aquí descansa Antoine Orllie De Tounens, 1er Rey de Araucanía y Patagonia”. Muy cerca de ahí también se encuentra el Museo del Rey de Araucanía, que funciona a pocos metros de la casa donde murió Tounens.
María de la Paz García
Fuente: Diario Clarín, Viajes, 25/06/2020.