HISTORIA
EL DÍA QUE DINAMITARON LA HISTORIA
EL FINAL EXPLOSIVO DEL PALACIO DE ROSAS
¿Sabías que el actual Parque Tres de Febrero
esconde bajo sus jardines los escombros de la casa más poderosa de la Argentina
del siglo XIX?
El 3 de febrero de 1899, en una fecha elegida
meticulosamente para coincidir con el aniversario de la Batalla de Caseros, se
completó la demolición total de la residencia de Juan Manuel de Rosas en
Palermo.
La orden fue política y simbólica. Impulsada
originalmente por Domingo Faustino Sarmiento, el objetivo era no dejar rastro
alguno de la "tiranía".
La construcción era tan sólida que los mazos no
bastaron. Tras más de un año de intentos, el intendente Adolfo Bullrich tuvo
que autorizar el uso de cargas de dinamita para derrumbar las últimas y gruesas
paredes del caserón de San Benito de Palermo.
De todo el complejo, se ordenó conservar
únicamente un famoso árbol de tala.
Según la leyenda negra (utilizada por sus
opositores), de sus ramas habían colgado los enemigos del régimen, aunque hoy
muchos historiadores cuestionan la veracidad de esos relatos como parte de la
propaganda de la época.
Lo que antes era el centro del poder absoluto
de Rosas, fue transformado para "embellecer" la ciudad y convertirlo
en un espacio de esparcimiento.
La Estatua de Sarmiento, irónicamente, en el
lugar donde Rosas tomaba sus decisiones, hoy se levanta el monumento a su mayor
enemigo, obra de Auguste Rodin.
El Monumento de los Españoles se construyó a
pocos metros como símbolo de reconciliación.
Los terrenos de la antigua quinta dieron paso a
los actuales pulmones verdes de la Capital.
El Palacio de Palermo no solo fue la casa de
Rosas, también funcionó como sede del Gobierno después de Caseros y fue el
lugar donde el propio Urquiza se instaló tras vencer al Restaurador.
La demolición fue, en realidad, el último acto
de una guerra cultural que duró décadas.
Fuente consultada



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