domingo, 3 de mayo de 2026

Sergio Kipersain presente en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

INTERINSTITUCIONAL

Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

SADE

El sábado 2 de mayo, el escritor Sergio Kipersain, estuvo firmando sus libros, en el stand 1722 de la Sociedad Argentina de Escritores, en el Pabellón Amarillo, de la 50º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

Emilio Martín presente en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

INTERINSTITUCIONAL

Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

SADE Filial San Martín

El sábado 2 de mayo, el escritor Emilio Martín, estuvo firmando ejemplares de la antología de la SADE San Martín, en el stand 1722 de la Sociedad Argentina de Escritores, en el Pabellón Amarillo, de la 50º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

¿Qué es la Patria?

HISTORIA & REFLEXIÓN

La Patria no se hereda:

Se construye

El día en que la Patria deja de ser palabra

La Patria no es una cosa que se guarda.

Es algo que se ejerce.

Muchos la buscan en el pasado: en las estatuas, en las fechas, en los discursos que se repiten como si fueran una fórmula. Pero la Patria, si uno la mira de frente, no está ahí. Está en lo que hacemos con eso.

Belgrano no se quedó en las palabras. Mientras otros discutían, él construía. Escuelas, producción, esfuerzo, mérito. Sabía que sin ciudadanos capaces no hay Patria posible. Para él, la libertad no era un grito: era una responsabilidad.

Después vino Ortega y Gasset a decirlo con claridad filosófica: la Patria no es solo la tierra de los padres, es la de los hijos. No es lo que fue, es lo que decidimos que sea. Un proyecto común. Sin eso, todo se fragmenta, todo se dispersa.

Y entonces aparece Borges, con esa frase que incomoda porque es verdad:

Nadie es la Patria.

Ni los héroes, ni los símbolos, ni la historia por sí sola.

La Patria —dice— es un acto perpetuo.

Y ahí está todo.

Porque si es un acto, depende de nosotros.

Si es perpetuo, no termina nunca.

No se hereda.

Se construye.

Se sostiene en cada decisión, en cada gesto, en cada responsabilidad asumida. La Patria no es algo que nos pertenece: es algo a lo que debemos estar a la altura.

Ese es el verdadero desafío.

Roberto Arnaiz

Fuente consultada

https://www.robertoarnaiz.com/post/qu%C3%A9-es-la-patria

sábado, 2 de mayo de 2026

Invitación a visitar el Stand 1722 de la Feria del Libro de Buenos Aires

INTERINSTITUCIONAL

50º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

Sociedad Argentina de Escritores

Stand 1722 – Pabellón Amarillo

Sábado 2 de Mayo => 16 Hs.

y

Martes 5 de Mayo => 15 Hs.

Sergio Kipersain

Firmará ejemplares en el stand 1722 de la SADE Filial Moreno

Fórmula Uno

DEPORTE

Circuito de Miami

En el reinicio de la Fórmula 1 tras el receso forzado por el conflicto en Medio Oriente, el argentino se adjudicó la octava posición para la carrera Sprint, logrando su mejor clasificación desde que se incorporó al equipo Alpine.

A diferencia de los Grandes Premios tradicionales, el formato Sprint es más exigente: solo otorgan unidades los pilotos que finalizan entre los ocho mejores.

Al haber clasificado en el 8º puesto, Franco Colapinto iniciará la competencia directamente en la zona de puntuación, con el objetivo de repetir la hazaña lograda en China, donde sumó su primer punto al terminar décimo.

viernes, 1 de mayo de 2026

Matanza en Letras presente en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

INTERINSTITUCIONAL

Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires

Cultura y Educación – La Matanza

Esta tarde tuvo lugar MTZ en letras, un espacio pensado para que autores matanceros tengan la posibilidad de difundir su obra y promover la lectura en la Feria Internacional del Libro.

En el marco de los 50 años del inicio golpe de estado cívico militar y, haciendo ejercicio de la memoria, la verdad y la justicia, durante la actividad los escritores narraron y leyeron fragmentos alusivos a la temática propuesta y algunos escritos incluidos en la antología Raíces, editada por el Municipio.

Fuente consultada

https://www.facebook.com/culturamatanza

1º de Mayo de 1865

HISTORIA & EFEMÉRIDE

EL PACTO SECRETO QUE SELLÓ LA SUERTE DEL PARAGUAY

El llamado Tratado Secreto de la Triple Alianza no fue un simple acuerdo diplomático entre estados soberanos, sino la formalización escrita de un proyecto de destrucción largamente gestado contra el Paraguay. Firmado en Buenos Aires por los plenipotenciarios del Imperio del Brasil, la República Argentina y la República Oriental del Uruguay, bajo la dirección política de Bartolomé Mitre, aquel documento condensó intereses económicos, ambiciones territoriales y presiones externas que venían madurando desde años atrás. Su carácter secreto no fue un detalle menor ni una formalidad: fue la prueba de que sus propias cláusulas resultaban indefendibles ante la opinión pública americana y europea.

Quien se acerque a este episodio desde la historia oficial encontrará una guerra presentada como inevitable o incluso necesaria. Pero el revisionismo histórico, apoyado en autores como Juan Bautista Alberdi, León Pomer o Julio José Chiavenato, revela otra dimensión: la de una guerra planificada contra un modelo incómodo, un país que había logrado desarrollarse sin someterse al capital extranjero y que, por esa misma razón, debía ser disciplinado o eliminado. No fue una improvisación ni un arrebato diplomático: fue la ejecución de una política deliberada.

EL PARAGUAY ANTES DE LA TORMENTA

Antes de la guerra, el Paraguay era una rareza en el continente. Con una economía cerrada al endeudamiento externo, sin dependencia de los empréstitos ingleses y con una fuerte presencia estatal en la propiedad de la tierra, había desarrollado industrias propias, ferrocarriles, telégrafo y una estructura productiva autónoma. Mientras Brasil y Argentina hipotecaban buena parte de sus ingresos al pago de deudas contraídas con bancos de Londres, Paraguay sostenía un crecimiento basado en recursos propios, trabajo nacional y planificación estatal.

Esa diferencia no era técnica ni casual, era política. En una región donde el libre comercio impuesto por Inglaterra era la norma, el Paraguay representaba una anomalía. Y las anomalías, en el siglo XIX, no se toleraban: se corregían o se destruían. Alberdi lo entendió con claridad meridiana cuando denunció que se estaba castigando a un país por haber logrado independencia económica real, algo imperdonable para el sistema internacional de la época.

No se trataba solamente de una cuestión económica. También pesaban los conflictos de límites heredados de la época colonial, las tensiones entre Argentina y Brasil por la hegemonía regional y la inestabilidad interna de los países del Plata. A esto se sumaban los intereses de sectores financieros vinculados a la banca británica, que encontraban en la guerra una oportunidad de negocio mediante la provisión de armamento, seguros, transporte y créditos que endeudarían a los aliados por generaciones. La guerra no sólo se peleaba en los campos de batalla: se financiaba en Londres y se cobraba con intereses.

GESTACIÓN DE UNA ALIANZA PREMEDITADA

La versión oficial sostuvo durante mucho tiempo que el tratado fue redactado en pocas semanas, como respuesta inmediata a los acontecimientos de 1865. Sin embargo, la documentación demuestra lo contrario. Ya en 1864, en las Puntas del Rosario, representantes de Brasil, Argentina, Uruguay y diplomáticos británicos discutían abiertamente la necesidad de una acción conjunta contra Paraguay.

Incluso más atrás en el tiempo, en 1857, existía un protocolo secreto firmado entre la Confederación Argentina y el Imperio del Brasil que preveía la posibilidad de una guerra contra Paraguay si este se negaba a abrir sus ríos al comercio internacional. Ese documento, hallado por Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde, funciona como antecedente directo del tratado de 1865 y prueba que la idea de destruir al Paraguay no nació en una crisis coyuntural, sino en una estrategia de largo plazo.

Las declaraciones de Mitre en la prensa, meses antes de la firma, no dejan lugar a dudas. Hablaba de la necesidad de abrir al comercio mundial la “espléndida región” paraguaya y de derribar su gobierno. No era una reacción, era un objetivo. La guerra, lejos de ser inevitable, fue construida políticamente.

EL CONTENIDO DEL TRATADO Y SU VERDADERA NATURALEZA

El tratado constaba de diecinueve artículos y un protocolo adicional. En su redacción formal hablaba de alianza defensiva, respeto a la soberanía paraguaya y lucha contra su gobierno. Pero al analizar sus cláusulas en profundidad, emerge su verdadero carácter.

Se establecía la conducción militar bajo el mando de Mitre, con subordinación estratégica a la escuadra brasileña. Se obligaba a los aliados a no firmar la paz por separado hasta la derrota total del Paraguay, lo que implicaba una guerra a muerte sin posibilidad de negociación. Se preveía la formación de una “legión paraguaya” integrada por ciudadanos obligados a combatir contra su propio país, lo que desnuda el carácter fratricida del conflicto.

Se garantizaba formalmente la independencia paraguaya mientras se fijaban de antemano las condiciones para imponerle un gobierno funcional a los intereses aliados. Se establecía la libre navegación de los ríos en beneficio de terceros, quitándole al Paraguay el control sobre sus propias vías fluviales. Y, de manera brutal, se imponía al país vencido el pago de todos los gastos de la guerra, condenándolo a una deuda imposible que hipotecaría su futuro.

El protocolo adicional terminaba de desnudar las intenciones: demolición de las fortificaciones de Humaitá, desarme total del país y reparto del botín entre los vencedores. No se trataba de pacificar, se trataba de desarticular completamente al Paraguay como Estado. Alberdi fue categórico al respecto: transformar la guerra en derecho equivalía a legalizar el crimen, convertir el saqueo en política y el exterminio en estrategia.

EL SECRETO, LA REVELACIÓN Y EL ESCÁNDALO INTERNACIONAL

El artículo que ordenaba mantener el tratado en secreto hasta alcanzar sus objetivos demuestra que sus firmantes eran plenamente conscientes de su gravedad. Sin embargo, en 1866 el documento salió a la luz, y con él se derrumbó la máscara moral de la alianza.

La filtración, que llegó a manos del político británico John Russell, permitió su publicación en el Blue Book. Este hecho no fue ingenuo ni desinteresado. La misma diplomacia que había favorecido condiciones para el conflicto decidió exponer el tratado cuando los intereses comenzaron a reconfigurarse. Inglaterra no necesitaba intervenir militarmente: le bastaba con manejar los tiempos políticos, financieros y diplomáticos.

El escándalo fue inmediato. En América Latina y en Europa se multiplicaron las críticas. La prensa denunció el carácter abyecto del acuerdo y su contradicción con los principios proclamados por los propios aliados. En Buenos Aires, el periódico La América publicó la traducción realizada por Alberdi y denunció el tratado como una entrega vergonzosa. La reacción del gobierno de Mitre fue la censura, el cierre del medio y la persecución de sus responsables. La libertad de prensa, tan proclamada, quedaba subordinada a la necesidad de sostener la guerra.

En Paraguay, la publicación del tratado generó una movilización popular sin precedentes. El pueblo comprendió que no enfrentaba una guerra limitada, sino un plan de destrucción nacional. Mujeres, niños y ancianos se manifestaron en defensa de la patria, revelando el carácter total del conflicto.

LA GUERRA COMO NEGOCIO Y COMO EXTERMINIO

La ejecución del tratado no se limitó a lo firmado. En el terreno, la guerra adquirió características de exterminio sistemático. Pero también fue un negocio gigantesco. Los aliados se endeudaron con casas bancarias europeas, adquirieron armamento, contrataron servicios y consolidaron una dependencia financiera que se profundizaría después del conflicto.

El Paraguay, en cambio, fue destruido material y demográficamente. Se registraron saqueos, incendios, violaciones y asesinatos de civiles. Hospitales fueron quemados con sus ocupantes dentro, prisioneros obligados a combatir y poblaciones enteras arrasadas. La ocupación de Asunción en 1869 mostró el grado de descomposición moral alcanzado: saqueo total, violación de sedes diplomáticas y una anarquía que ni los propios vencedores podían controlar.

La población paraguaya fue diezmada de manera brutal. De más de un millón de habitantes quedó reducida a una fracción mínima, con una devastación particularmente dirigida contra la población masculina. No fue sólo una derrota militar, fue la destrucción de una sociedad entera, un verdadero genocidio en términos demográficos, económicos y culturales.

CONSECUENCIAS Y SIGNIFICADO HISTÓRICO

El tratado logró sus objetivos. Paraguay perdió vastas extensiones de territorio, fue endeudado, desarmado y sometido a una ocupación prolongada. Su modelo autónomo fue eliminado y reemplazado por una estructura dependiente, abierta al capital extranjero y subordinada a intereses externos.

Argentina y Brasil consolidaron posiciones territoriales, pero a costa de endeudamiento, sangre y una guerra profundamente impopular. La supuesta civilización que decían llevar quedó desmentida por los hechos.

El capital extranjero, especialmente vinculado a Inglaterra, encontró una región abierta, debilitada y disponible para sus intereses. Sin necesidad de ocupar territorios, logró lo esencial: mercados abiertos, economías dependientes y Estados condicionados.

CONCLUSIÓN

El Tratado Secreto de la Triple Alianza no fue un accidente ni una reacción apresurada. Fue la culminación de un proceso político, económico y diplomático orientado a eliminar a un país que había elegido un camino propio.

No fue una guerra contra un tirano, fue una guerra contra un modelo. No fue una cruzada civilizadora, fue una operación de disciplinamiento regional.

La historia oficial intentó justificarla. El revisionismo la expone. Y lo que queda a la vista es una verdad incómoda: cuando un país en América Latina intenta desarrollarse de manera autónoma, el sistema se encarga de corregirlo.

Como expresó Juan Carlos Gómez, antes de la alianza bastaba con derribar un gobierno. Después de la alianza, hubo que reconstruir un pueblo entero.

Fuentes consultadas

Juan Bautista Alberdi, El crimen de la guerra.

Juan Bautista Alberdi, Cartas sobre la guerra del Paraguay.

León Pomer, La guerra del Paraguay: estado, política y negocios.

Julio José Chiavenato, Genocidio americano: la guerra del Paraguay.

Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde, Felipe Varela contra el Imperio Británico.

José María Rosa, Historia Argentina.

Milcíades Peña, La era de Mitre.

Blue Book británico sobre la Guerra del Paraguay, Publicación del tratado secreto.

Tratado de la Triple Alianza, Texto original.

Revisionismo Histórico Argentino

https://www.facebook.com/revisionismohistoricoargentino

Más Información

https://www.todo-argentina.net/historia-argentina/organizacion_nacional/guerra-triple/triple-alianza.php?idpagina=922

La sombra en el cristal

LITERATURA

«La sombra en el cristal» (The Shadow on the Glass) es un cuento de Agatha Christie, publicado en octubre de 1924 en The Grand Magazine.

Ambientado en una antigua mansión inglesa, la historia gira en torno a una reunión social organizada por los excéntricos señores Unkerton.

Entre los invitados destaca el señor Satterthwaite, un observador agudo de las pasiones humanas.

En un ambiente tenso, marcado por antiguos vínculos y la inquietante leyenda de un fantasma que aparece en una ventana tapiada, se va tejiendo un clima de creciente suspenso que anticipa un drama inminente.

1º de Mayo de 1933

HISTORIA & EFEMÉRIDE

EL INFAME PACTO ROCA‑RUNCIMAN

EL 1º DE MAYO DE 1933 NO ES UNA FECHA MÁS: ES LA MARCA DE UNA CLAUDICACIÓN NACIONAL. ESE DÍA SE FIRMÓ EL INFAME PACTO ROCA-RUNCIMAN, SÍNTESIS PERFECTA DE LA DÉCADA DEL FRAUDE, DEL SOMETIMIENTO Y DE UNA CLASE DIRIGENTE DISPUESTA A NEGOCIAR LA SOBERANÍA A CAMBIO DE CONSERVAR SUS PRIVILEGIOS.

CRISIS DEL IMPERIO Y FIN DEL LIBRE CAMBIO

Gran Bretaña había salido de la Primera Guerra Mundial con la victoria formal, pero con un desgaste profundo que carcomía sus bases económicas. Su industria perdía terreno frente a potencias emergentes, sus cuentas externas estaban en rojo y su tejido social crujía bajo el peso del desempleo y la conflictividad. El viejo dogma del libre comercio, que había sido la herramienta de su dominio en el siglo XIX, comenzaba a resquebrajarse.

Ya en la década del veinte, voces como la de John Maynard Keynes advertían que no sólo se agotaba un modelo económico, sino todo un orden imperial. La crisis de 1929 terminó de empujar a Gran Bretaña a una decisión histórica: cerrar su economía, abandonar el patrón oro, levantar barreras y defender a cualquier costo su mercado interno y su imperio. El liberalismo, que había sido bandera, era ahora un lujo imposible.

EL IMPERIO SE CIERRA Y LA ARGENTINA QUEDA AFUERA

Con el Estatuto de Westminster y la Conferencia de Ottawa de 1932, el Imperio Británico se reorganizó en torno a un principio brutalmente claro: primero la metrópoli, luego los dominios, y recién después —si sobraba algo— los países como la Argentina. Aquello que durante décadas había sido presentado como una relación “natural” de intercambio, mostraba su verdadero rostro: la Argentina no era socia, era proveedora descartable.

El golpe fue directo al corazón del modelo agroexportador. La carne y los cereales, base de la economía nacional, quedaban relegados frente a Canadá, Australia o Nueva Zelanda. Para los grandes estancieros, aquello no era una discusión teórica: era la amenaza concreta de ver desplomarse sus ingresos.

EL GOBIERNO DEL FRAUDE Y LA MISIÓN DE SUMISIÓN

El régimen surgido tras el golpe de 1930, encabezado por Agustín P. Justo, no dudó en actuar. No para replantear el modelo ni para defender el interés nacional, sino para garantizar la continuidad de ese vínculo desigual. Se envió a Londres una misión encabezada por Julio Argentino Roca (h), rodeado de hombres estrechamente ligados al capital británico.

Antes de negociar, Roca dejó al descubierto la mentalidad dominante con una frase que quedó grabada como símbolo de época: la Argentina era, según él, parte integrante del Imperio Británico desde el punto de vista económico. No era una exageración retórica: era la confesión de un programa.

DEL OTRO LADO, LA CITY IMPONE LAS CONDICIONES

La negociación no fue entre iguales. Por Gran Bretaña hablaba Walter Runciman, representante directo de los intereses financieros de la City. El problema británico no era sólo asegurar carne barata, sino garantizar que sus empresas siguieran extrayendo riqueza sin obstáculos.

El control de cambios argentino impedía girar utilidades al exterior, y eso era inadmisible para el capital británico. La presión fue constante, metódica y sin concesiones. La delegación argentina, lejos de resistir, aceptó prácticamente todo lo exigido.

EL PACTO: CARNE A CAMBIO DE SOBERANÍA

El acuerdo firmado ese 1º de mayo fue presentado como un triunfo diplomático. En realidad, fue una rendición cuidadosamente redactada. Gran Bretaña mantenía la compra de carne, pero bajo condiciones que consolidaban el dominio extranjero sobre toda la cadena productiva.

La mayor parte de la cuota quedó en manos de frigoríficos extranjeros —como el Anglo, Armour y Swift— que no eran simples empresas comerciales sino piezas clave de un engranaje mayor: controlaban precios, seleccionaban productores, imponían condiciones y decidían qué parte de la riqueza argentina quedaba en el país y cuál partía hacia el exterior. No era comercio: era control estructural.

A cambio, la Argentina garantizaba beneficios concretos al capital británico: libre remisión de ganancias, privilegios comerciales, tarifas favorables y la perpetuación de un esquema económico dependiente. Pero el impacto no se detenía en la exportación: ese control también condicionaba el mercado interno, los precios de la carne, la rentabilidad del productor nacional y, en definitiva, la política económica del país.

Incluso el llamado empréstito de desbloqueo no fue más que una maniobra para transformar utilidades privadas en deuda pública. El país asumía obligaciones para que las empresas extranjeras pudieran seguir llevándose la riqueza generada en suelo argentino.

LA DENUNCIA, LA SANGRE Y EL SILENCIO

No todos callaron. El pacto despertó una reacción que atravesó la política y la cultura. Los hermanos Irazusta lo denunciaron como la expresión más acabada del imperialismo. En el Senado, Lisandro de la Torre llevó adelante una investigación que dejó al descubierto la trama de intereses, corrupción y dependencia.

Pero el régimen respondió como sabía hacerlo: con violencia. El asesinato de Enzo Bordabehere en pleno Senado no fue un hecho aislado, fue la señal de hasta dónde estaba dispuesto a llegar el poder para proteger sus negocios. La sangre derramada en el recinto selló el carácter de la época.

BALANCE DE UNA ENTREGA

El Pacto Roca-Runciman no fue un accidente ni un error de cálculo. Fue la consecuencia lógica de una estructura económica y de una dirigencia que había elegido su lugar en el mundo: asociarse al poder extranjero antes que construir una nación soberana.

Lejos de resolver los problemas, consolidó la dependencia, fortaleció a los monopolios y subordinó la política económica argentina a intereses ajenos. Fue, en definitiva, la expresión más clara de la década infame: fraude en lo político, entrega en lo económico y represión cuando alguien se animaba a denunciarlo.

Como señalaría Scalabrini Ortiz, el sistema funcionaba con precisión: ferrocarriles, comercio exterior y carne articulados para drenar la riqueza hacia Inglaterra. El pacto no fue una excepción dentro de ese engranaje, fue su confirmación más descarnada. Y también dejó sembrada una reacción: la conciencia creciente de que sin independencia económica no hay nación posible, y que tarde o temprano ese orden iba a ser cuestionado. (1)

Video: Tratado Roca - Runciman (2)

Ver: https://www.youtube.com/watch?v=k4C59XgnyRw

Fuente consultada

1)- Revisionismo Histórico Argentino

https://www.facebook.com/revisionismohistoricoargentino

2)- Radio Nacional Argentina AM870, Tratado Roca- Runciman.

https://www.youtube.com/watch?v=k4C59XgnyRw

Décima quinta clase del Taller de Memoria para adultos mayores en la Biblioteca

INSTITUCIONAL

Biblioteca Popular Rotaria

El jueves 30 de abril, desde las 10:00 horas, hasta las 11:30 horas se llevó a cabo, la décima quinta clase del Taller de Memoria para adultos mayores, a cargo de la profesora Silvana M. Zarate, en nuestra sede de la Biblioteca Popular Rotaria, la cual se desarrolló en el salón de usos múltiples.

Las próximas clases se realizarán todos los jueves de mayo y junio, en el horario de 10:00 a 11:30 horas.

Algunas imágenes.

Más información

Taller de Memoria

(para adultos mayores)

Estimular la memoria, la atención y la concentración, prevenir el deterioro cognitivo, mejorar la autoestima y fomentar la socialización.

Próxima clase: el jueves 7 de mayo (10:00 a 11:30 Hs.)

Lugar: Sarrachaga 6198 esquina Madrid – Isidro Casanova

Salutación

HISTORIA & EFEMÉRIDE

1º de Mayo

Día del Trabajador

La comisión directiva de la Biblioteca Popular Rotaria de Isidro Casanova, agradece, felicita y saluda a las y los trabajadores en su día.

¡Feliz Día del Trabajador!

-.-

Más información

El 1º de mayo de cada año se conmemora el Día Internacional del Trabajador en homenaje a los "Mártires de Chicago". Así fue denominado un grupo de sindicalistas anarquistas que fueron ejecutados en 1886 en Estados Unidos por realizar un reclamo laboral.

Los trabajadores demandaban la reducción de la jornada laboral a 8 horas, ya que solían trabajar hasta 16 horas diarias. Ante la presión de los paros, el presidente de Estados Unidos, Andrew Johnson, promulgó una ley que establecía las 8 horas de trabajo diario. Sin embargo, el sector empresarial decidió no acatarla, por lo que los trabajadores de la ciudad industrial de Chicago iniciaron una huelga el 1º de mayo. Un movimiento liderado por Albert Pearsons juntó a más de 80 mil trabajadores. Fue calificado como "indignante e irrespetuoso" y como un "delirio de lunáticos poco patriotas".

El conflicto se extendió a otras ciudades y terminaron parando más de 400.000 obreros en 5.000 huelgas simultáneas. Tanto el gobierno como el sector empresarial creían que estaban ante el inicio de una revolución anarquista.

La fábrica McCormik de Chicago no reconoció la victoria de los trabajadores y el 1º de mayo la policía disparó contra los manifestantes en las puertas de la empresa. Los días siguientes murieron más trabajadores. Hasta que el cuarto día estalló una bomba contra las fuerzas policiales, en un suceso conocido como "el atentado de Haymarket".

El 21 de junio comenzó el juicio a 31 obreros acusados de haber sido los presuntos promotores del conflicto. Condenaron a dos de ellos a cadena perpetua, uno a 15 años de trabajos forzados, y cinco a la muerte en la horca. Estas 8 personas se convirtieron en los Mártires de Chicago y, en su conmemoración, se declaró que el 1° de mayo sería el Día Internacional del Trabajador.