INTERINSTITUCIONAL
S.F.S.D.B.P. Villa Sahores
“Experiencia
Letras” Taller Literario
Sábado 17 de
Octubre – 15:30 Hs.
Inclán 2023 – San Justo
Sarrachaga Nº 6198 esquina Madrid - Isidro Casanova - La Matanza - Buenos Aires - bibliotecapopularrotaria@yahoo.com.ar
INTERINSTITUCIONAL
S.F.S.D.B.P. Villa Sahores
“Experiencia
Letras” Taller Literario
Sábado 17 de
Octubre – 15:30 Hs.
Inclán 2023 – San Justo
INSTITUCIONAL
Biblioteca
Popular Rotaria
El viernes 16 de octubre, desde las 17:00 horas, hasta
las 18:00 horas se llevó a cabo, la cuarta clase del Taller de Folklore, que
coordina el profesor Juan José, en nuestra sede de la Biblioteca Popular
Rotaria, la cual se desarrolló en el salón de usos múltiples grande.
Las próximas clases se realizarán todos los viernes de
octubre, en el horario de 17:00 a 18:00 horas.
Algunas imágenes.
Más información
Taller de Folklore
(para la
comunidad)
Próxima clase: el viernes
23 de octubre (17:00 a 18:00 Hs.)
Lugar: Sarrachaga 6198 esquina Madrid – Isidro Casanova
HISTORIA & EFEMÉRIDE
Por Felipe Pigna
“Si este cuerpo no resuelve la huelga general les puedo asegurar que se
producirá lo mismo, por el estado emotivo de los trabajadores”, aseguró un
dirigente del sindicato de la carne rosarino, el 16 de octubre de 1945, en la
sesión del Comité Central Confederal de la CGT, advirtiendo que si los
dirigentes cegetistas avalaban el corrimiento de Juan Perón del gobierno de
facto instaurado en 1943, quedarían desacreditados frente al pueblo trabajador,
que en masa iría a la huelga general de cualquier modo. Aquel día, la mayoría
de los hombres que tenían algún grado de responsabilidad en la dirección del
movimiento obrero realizaban un profundo examen de conciencia de su relación
con Perón, llegando a establecer que defender al creador de la Secretaría de
Trabajo y Previsión Social era defender los derechos conquistados en los
últimos dos años.
La CGT mantuvo entonces la movilización para el 18 de octubre, tal como
se había establecido previamente. Sin embargo, la huelga general se realizó en
los hechos un día antes. En la mañana del 17, la agitación comenzó en los
ambientes fabriles del conurbano bonaerense y en algunas ciudades del interior.
Pocas horas más tarde, se producía una masiva concentración popular en la Plaza
de Mayo, que desbordó la pasiva e incluso afín seguridad policial. En pocas
horas, las negociaciones en la Casa de Gobierno y en el Hospital Militar donde
se encontraba recluido Perón, permitieron a éste imponer sus condiciones,
recuperar el control del gobierno y hablar a la multitud reunida. El 17 de
octubre era una realidad y poco tardaría en ser convertido en el acontecimiento
de celebración popular de la lealtad hacia Perón.
El peronismo tomaba forma, transformándose, sin duda alguna, en un antes
y un después en la historia argentina. La confluencia de diferentes fuerzas
políticas y sociales, entre las que se encontraban militares, empresarios y
trabajadores, había dado forma a este gran movimiento de masas. El llamado a
conformar una gran alianza social que pusiera coto al comunismo y contuviera a
la comunidad nacional, fracasaría sin embargo bajo el formato original diseñado
por Perón. Aquel octubre de 1945, quien se había transformado en el líder de la
Revolución de 1943, se encontraba en una situación de real aislamiento, del
cual sólo lo salvarían las masas obreras y una dirigencia sindical que
reconocía al coronel las mejoras alcanzadas en sus condiciones de trabajo y vida.
En esta oportunidad, para recordar el llamado Día de la Lealtad, traemos
algunos fragmentos de un pequeño librito intitulado ¿Dónde estuvo?, en el
que Perón, bajo el seudónimo de Bill de Caledonia, describe los sucesos de los
días previos al 17 de octubre de 1945.
Fuente: Juan Domingo Perón, Obras Completas Tomo 7, Fundación
Pro Universidad de la Producción y del Trabajo y Fundación Universidad a
Distancia “Hernandarias”, 1997, págs. 227-255.
Nada de este movimiento fue
organizado ni preparado. El coronel pidió a sus amigos, los trabajadores, que
no hicieran nada y se limitaran a cumplir el lema de acción obrera: “De casa al
trabajo y del trabajo a casa”; “venceremos no con la violencia, sino con la
inteligencia y la organización”; “estemos siempre unidos y venceremos”. Ello se
cumplió hasta que la clase trabajadora vio a su líder preso; después,
espontáneamente, la masa se agitó y se puso en marcha; nada la detendría, pues
avanzaba con “la Verdad” y “la Justicia”, y ya lo había dicho el líder:
“Montados en la verdad no necesitamos espuelas”.
Anotamos de las memorias de
Perón la trascripción cronológica de los hechos desde su renuncia hasta la
apoteosis obrera de la Plaza de Mayo del 17 de octubre de 1945, donde los
trabajadores unidos en una masa de más de medio millón de hombres, cambió el curso
de la historia argentina.
(…)
“Presentada mi renuncia, salí
del Ministerio de Guerra un poco entristecido por la creencia de que el
Gobierno había cometido un grave error que no tardaría en arrojar peligrosas
consecuencias.
Los hechos históricos de la vida
de los pueblos no se manejan con la displicencia de una estancia, ni la
irreflexión de una partida de caza. Es menester conocer —base para distinguir—,
distinguir —base para apreciar— y apreciar —base para resolver. Las grandes
decisiones deben ser, por lo menos, un poco racionales, sazonadas con la
experiencia y la previsión y adornadas por el sentido común.
Nada de esto tenía en mi
concepto el acto resultante del ‘motín de Campo de Mayo’, ya que analizado en
sus orígenes y consecuencias se trataba solamente de un caso de ‘histerismo
colectivo’ complicado con intereses personales o de círculo.
Yo pensaba —ahora sé que con
fundamento— que las consecuencias de ese acto serían la pérdida del equilibrio
creado a la Revolución y con ello el comienzo de una época de decisiones
inconexas y contradictorias, como asimismo el desencadenamiento de las pasiones,
acciones y reacciones que llevarían al país al borde, si no a la guerra civil
misma.
Pensaba también que, tratándose
de servir al país, no eran horas de enconos ni amor propio ni tampoco momento
para amplificar pasiones personales. En ese sentido estaba resuelto a seguir
‘cooperando desde el llano’ con la mejor buena voluntad de que fuera capaz.
Con estas tribulaciones y
reflexiones llegué a mi casa, con el profundo dolor que sobre mi espíritu
pesaba la circunstancia de verme arrojado del Gobierno por los propios
camaradas que, el día anterior, tenían depositada en mí su confianza, a la que
nunca había defraudado. La incomprensión de esa gente me apenaba. Su ingratitud
me entristecía y su deslealtad me producía la mayor desilusión.
Los jefes y oficiales conocían
mejor que yo el Ejército que recibimos en 1943 y sabían también lo que desde
entonces hicimos por llegar al que tenemos hoy. Yo podría ser un mal hombre,
pero no un mal ministro de Guerra. El pensar que a los jefes y oficiales les
interesara más un nombramiento de funcionario que la eficiencia y el progreso
del Ejército era una cosa que yo no alcanzaba a comprender.
Sin embargo, en base a mis
antecedentes de soldado y caballero, que no faltó jamás a su palabra, esperaba
que se me tuvieran las elementales consideraciones. Había pedido mi retiro del
Ejército y resuelto descansar y curarme, cosas que mis anteriores cargos no me
habían permitido hacer.
Cuando llegué a mi casa, ésta se
encontraba atestada de oficiales y dirigentes obreros que, con lágrimas en los
ojos, expresaban su indignación. Allí se hablaba de levantar al Ejército porque
se decía que Campo de Mayo había aprovechado mi decisión de no exponer la vida
de un solo soldado por salvar mi situación personal, para obtener soluciones
que satisficieran las peores ambiciones de un círculo de hombres que serían
fatales a la República. Los obreros estaban decididos a ‘parar el país’ y hacer
una huelga general revolucionaria sin precedentes en la historia argentina.
Calmé como pude a todos: Si yo,
con todos los resortes de la fuerza en la mano que hubieran permitido reducir a
Campo de Mayo en pocas horas, me negué a hacer matar un solo hombre por salvar
una situación, que, si bien era del país, podía interpretarse como personal, no
podía pensarse que fuera tan torpe como para encabezar una revolución ahora.
Sin embargo, como el sentido común no es el más común de los sentidos, he
sabido después que se me consideró conspirando contra el Gobierno desde mi
casa. Mis temores tenían de que ello sucediera, y como la afluencia de jefes y
oficiales a casa seguía en aumento alarmante, como asimismo las legiones de
trabajadores traían verdaderas invasiones a mi pequeño departamento, resolví el
día 11 de octubre tomarme unos días de descanso en el Tigre, en la isla de un
amigo.
Salí de mi casa el 11 de octubre
a la tarde y pasé la noche en Florida, en casa de un amigo, a fin de desligarme
de compromisos y visitas, pues mi estado físico no era bueno.
El 12 de octubre, a la mañana
temprano, en una lancha particular, me trasladé a la isla mencionada y allí me
instalé dispuesto a descansar unos días.
Como no tenía nada de qué
acusarme, le encargué a mi gran amigo, teniente coronel Mercante, que al día
siguiente fuera al Ministerio de Guerra y le dijera al ministro que si me
necesitaba estaba en la isla pronto a concurrir donde fuera. No deseaba, eso sí,
que se supiera públicamente, porque anhelaba estar tranquilo.
Esa misma noche, a la una de la
madrugada, llegaba a la isla el coronel Aristóbulo Mittelbach, jefe de Policía,
y en nombre del presidente me comunicaba que debía acompañarlo. Se trataba,
según dijo, de trasladarme a un barco de guerra. Le dije al coronel Mittelbach
que no esperaba ese agravio y que le rogaba dijera al presidente que no deseaba
ser sacado de mi jurisdicción o, en caso que se me acusara de algún delito,
como funcionario, prefería que se me trasladara a Villa Devoto.
El jefe de Policía, visiblemente
molesto y apenado me dijo: que no creía que se me detendría y prometió hablar
con el Presidente. Entre tanto yo permanecí en mi casa, a la espera de la
resolución, mientras me vestía.
A las 2 y 30 llegó a mi casa el
subjefe de Policía, quien en nombre del presidente me dio su palabra de honor,
de que por esa noche debía ir a la cañonera Independencia y
que al día siguiente sería trasladado a un alojamiento más de acuerdo con mis
deseos.
Partimos hacia Puerto Nuevo, me
embarqué y con centinela de vista fui trasladado a Martín García (Presidio
Naval) y alojado allí en una vivienda destinada a los presos militares, con dos
centinelas y el servicio correspondiente. Mi estada en la isla fue de grandes
satisfacciones espirituales y estoy reconocido a mucha gente humilde de aquel
penal, como asimismo a los camaradas de la infantería de marina, que sólo
cumplían órdenes superiores.
Desde mi alojamiento de
confinado seguía por la radio los acontecimientos de Buenos Aires, mientras
comenzaba a sufrir algunos dolores en la espalda, provocados por la humedad del
ambiente y lo precario de la habitación, donde la lluvia hacía sus incursiones
por las ventanas.
Desde allí pasé al ministro de
Guerra mi primera nota que decía:
Isla de Martín García, 14 de
octubre de 1945. -A S. E. el señor ministro de Guerra. Comunico al señor
ministro que el día 12 de octubre a la noche he sido detenido por la Policía
Federal, entregado a las fuerzas de Marina de Guerra y confinado en la Isla de
Martín García.
Como todavía soy un oficial
superior del Ejército en actividad y se desconoce el delito de que se me acusa,
como asimismo las causas por las cuales he sido privado de libertad y
substraído de la jurisdicción que por ley y mi estado militar me corresponde,
solicito quiera servirse ordenar se realice las diligencias del caso para
esclarecer los hechos y de acuerdo a la ley disponer en consecuencia mi
procesamiento o proceder a resolver mi retorno a jurisdicción y libertad, si
corresponde. Juan Perón, coronel.
Sin recibir contestación,
permanecí hasta que el señor presidente Farrell mandó a Martín García al
capitán cirujano Miguel Ángel Mazza, para revisarme e informar. El día 16 de
octubre a mediodía, llegaban nuevas visitas: el capitán Mazza, acompañado de un
teniente de navío y los doctores Romano y Tobías, que debían revisarme. En
tales circunstancias aprecié la situación y llegué a la conclusión de que el
ministro de Marina, que era quien enviaba los dos médicos civiles, tenía la
intención de hacerme ‘manosear’ con dos ‘galenos’, a los cuales no conocía, y,
por lo tanto, no me merecían confianza alguna como paciente. Me negué en consecuencia
a dejarme revisar y le manifesté al mencionado teniente de navío, que le dijera
al doctor Romano que, si él fuera el coronel Perón y yo el doctor Romano, no
habría aceptado la misión por ética profesional y por delicadeza personal; no
sé si el mencionado oficial lo transmitió, pero aquí lo ratifico.
Como ese mismo día escuchara a
cada hora un comunicado del Ministerio de Guerra que decía que el coronel Perón
no se encontraba detenido, remití al ministro de Guerra el siguiente telegrama:
Comunico al señor ministro que
mientras la radio anuncia que no estoy detenido, hace cuatro días que me
encuentro detenido, incomunicado y con dos centinelas de vista en la prisión de
esta isla.
A las 3 y 30 horas del día 17 de
octubre, por orden expresa del presidente de la Nación, en contra de la
decisión del ministro de Marina, fui trasladado al Hospital Militar Central,
desde donde asistí al magnífico movimiento popular que dio por tierra con los
hombres que por un golpe de audacia quisieron copar un movimiento que se había
enraizado en la historia argentina y que, por lo tanto, no podía ser explotado
por audaces superficiales, incapaces de penetrarlo y menos aún de llevarlo
adelante. El repudio popular los aplastó en germen y tuvieron la culminación
que merecían.
Supe después que el ministro que
tuvo la amabilidad de confesar que ‘él no era Perón’, era quien me había
confinado en Martín García por su cuenta y que pretende justificar esa decisión
afirmando que ‘ordenó que el señor coronel Perón fuese alojado en Martín
García y que estaba detenido y había dispuesto que no recibiese visitas como
medida de seguridad y que en ningún momento el causante estuvo en la Prisión
Naval, ni en la isla Martín García, en calidad de prisionero: ¡Que
Dios lo haya perdonado!
Ahora resulta que aquello era
puro turismo y me explico, aunque tarde, que los dos centinelas que me
observaron permanentemente, eran dos custodias para que no se atentara contra
mi vida por parte del pueblo. ¡La mutabilidad de las muchedumbres! Ese mismo
pueblo que el día 17 de octubre le obligó al almirante a vestirse
precipitadamente en el comedor de la Presidencia y a abandonar la Casa de
Gobierno vestido de burgués y buscar refugio en un buque, mientras era
perseguido por la multitud al grito de ‘la cabeza de Vernengo Lima’, después de
intentar infructuosamente que se hiciera fuego sobre la muchedumbre de
obreros. Evidentemente él no era el coronel Perón, y quizá los
dos estemos contentos con la suerte.
El día 17 de octubre, desde el
Hospital Militar, asistí a los hechos más trascendentales de toda la
Revolución de Junio. Ellos llenaron todo mi corazón de argentino y de patriota:
la Revolución hecha hacía un año y cuatro meses por el Ejército había sido
comprendida y había pasado al pueblo y, en consecuencia, había triunfado.
Numerosos camaradas del Ejército y de la Aeronáutica se hicieron presentes y
durante toda la mañana disfruté del ‘perfume de la flor de la lealtad’, tan
grata al corazón de los leales. Los jefes y oficiales del Ejército y
Aeronáutica que repudian la ambición y la deslealtad estaban como siempre en su
puesto con el honor y la firmeza de verdaderos soldados. Los amigos estaban
también en su puesto y tuve la enorme satisfacción de saber que tenía amigos.
(…)
Desde el Hospital Militar
percibía los gritos de los trabajadores y mi corazón se llenaba de
satisfacción: ellos, en quienes yo había puesto mi fe y mi amor de hermano y
argentino, no me defraudaron a mí, como no han defraudado a la Patria, a quien
han dado su grandeza con sus sudores germinantes y generosos. ¡Ellos también le
han dado todo sin pedirle nada!, a semejanza de los grandes de nuestra gesta
gloriosa”.
Fuente consultada
El Historiador, Felipe Pigna.
INSTITUCIONAL
Biblioteca
Popular Rotaria
El jueves 15 de octubre, desde las 10:00 horas, hasta
las 11:30 horas se llevó a cabo, la trigésima séptima clase del Taller de
Memoria para adultos mayores, que coordina la profesora Silvana M. Zarate, en
nuestra sede de la Biblioteca Popular Rotaria, la cual se desarrolló en el
salón de usos múltiples chico, y además, se festejo un cumpleaños.
Las próximas clases se realizarán todos los jueves de octubre
y noviembre, en el horario de 10:00 a 11:30 horas.
Algunas imágenes.
Más información
Taller de
Memoria
(para adultos
mayores)
Estimular la memoria, la atención y la
concentración, prevenir el deterioro cognitivo, mejorar la autoestima y
fomentar la socialización.
Próxima clase: el jueves
22 de octubre (10:00 a 11:30 Hs.)
Lugar: Sarrachaga 6198 esquina Madrid – Isidro Casanova
SEDE
Biblioteca
Popular Rotaria
Sarrachaga 6198 esquina Madrid – Isidro Casanova
TALLER DE FOLKLORE
Hoy Viernes 16 de octubre (17:00
a 18:00 Hs.)
Profe: Juan José
Te esperamos.
INTERINSTITUCIONAL & CAPACITACIÓN
Instituto Cultural de la
Provincia de Buenos Aires - IPAP
INSCRIPCIÓN A LOS CURSOS DEL
INSTITUTO CULTURAL E IPAP
Ya te podés inscribir a las
capacitaciones para trabajadores/as de la administración pública municipal y
provincial bonaerense en modalidad virtual que empiezan en octubre y noviembre:
Clubes de lectura: herramientas para crear, coordinar y sostener
comunidades lectoras.
Conservación preventiva en los
archivos.
Catálogos culturales locales: herramientas para el reconocimiento,
fortalecimiento y programación de los sectores culturales.
Cultura digital y gestión
cultural pública destinada a infancias y adolescencias.
Conocer para proteger: herramientas para la gestión de colecciones
arqueológicas y paleontológicas.
Cultura, territorio y datos: el sistema basic como herramienta para la gestión
de la diversidad cultural bonaerense.
Personas mayores. derechos
humanos, gestión pública y perspectiva cultural
Del objetivo inicial al
resultado: la evaluación en los proyectos
públicos de cultura.
Del proyecto al montaje: curaduría y programación en la gestión cultural.
Súmate y participá de las
capacitaciones del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires y el
IPAP.
Este espacio de construcción
colectiva de conocimientos está orientado a fortalecer la proyección y gestión
de proyectos culturales en contextos de alta complejidad y crisis, brindando
herramientas y estrategias para el desarrollo de iniciativas con anclaje
territorial.
Cupos limitados - Inscripciones en link en bio.
Fuente consultada
HISTORIA & VIDEO
“Qué bueno que existen hombres y
mujeres con conciencia de la responsabilidad social empresaria y cultural.
La empresa Sodas Jaureguy de
Isidro Casanova está restaurando la fachada y el interior del edificio en donde
funcionó la fábrica textil de don Isidro Casanova (1911-1935) y luego la
industria del calzado Enrique Schuster & Cía. (1935-1963).
Un lugar lleno de historias por
donde pasó la primera escuela, la primera sociedad de fomento y la primera sala
de salud del pueblo.”
Alejandro Enrique
Video: Restauran la Fábrica de Isidro Casanova
Ver: https://www.youtube.com/shorts/VDYH-Td2-ag
Fuente consultada
Facebook,
Historia Casanova, 14/10/2026.
https://www.facebook.com/historiacasanova
SEDE
Biblioteca
Popular Rotaria
El miércoles 14 de octubre, en la sede se atendió a
los socios y los lectores con turno, en la sala de libros del primer piso.
El presidente y la vicepresidenta de la institución
recibieron a las expositoras que vinieron a reservar los stands para la feria
de artesanos y emprendedores del 15/11.
El salón de usos múltiples chico, ya está todo listo,
para la actividad del jueves 15/10 con el taller de memoria para adultos
mayores de 10 a 11:30 Horas.
Por razones de seguridad se están desarrollando las
actividades a puerta cerrada con llave.
Algunas imágenes.
Próximas actividades literarias,
culturales y sociales en la biblioteca
SEDE
Biblioteca
Popular Rotaria
Sarrachaga 6198 esquina Madrid – Isidro Casanova
Taller de
Memoria (para adultos mayores)
Hoy jueves 15 de octubre (10:00 Hs. a 11:30
Hs.)
Estimular la memoria, la atención y la
concentración, prevenir el deterioro cognitivo, mejorar la autoestima y
fomentar la socialización.