HISTORIA
VIDA, IDEAS Y PROTAGONISMO
POLÍTICO EN EL LITORAL ARGENTINO
Hablar de Pedro Ferré es
internarse en una de las figuras más complejas del siglo XIX argentino.
Ferré no fue un caudillo popular
como Estanislao López o Francisco Ramírez, ni un hombre de “luces” formado en
los salones porteños. Fue, ante todo, un correntino. Nacido en 1788, hijo de
catalanes modestos, se formó entre los maderos del astillero paterno y las
primeras letras del convento de San Francisco. Su carrera pública se extendió
desde 1821 hasta su muerte en 1867, atravesando guerras civiles, exilios y
reorganizaciones institucionales.
La caracterización de Corrientes
como una provincia sin pueblo movilizado en la primera mitad del siglo XIX,
dominada por su elite urbana, pertenece a la interpretación revisionista. Lo
que sí está documentado es que Ferré fue cinco veces gobernador entre 1824 y
1842 en distintos períodos, y que su liderazgo se apoyó en la clase dirigente
local. No era descendiente de las familias fundadoras de San Juan de Vera, pero
terminó imponiéndose como conductor por su laboriosidad, disciplina
administrativa y firme defensa de la autonomía provincial.
EL CHOQUE CON EL CENTRALISMO
El conflicto con el proyecto
unitario fue decisivo. En 1826, bajo la presidencia de Bernardino Rivadavia, el
Congreso sancionó una Constitución centralista que fue rechazada por la mayoría
de las provincias. Ferré, que inicialmente había saludado la elección
presidencial, rompió con el Congreso cuando entendió que se subordinaba a las
provincias al poder porteño.
Es un hecho que Corrientes
retiró sus diputados y rechazó la Constitución de 1826. Desde una lectura
revisionista, ese gesto marcó el paso definitivo de Ferré hacia el federalismo
como defensa concreta de la soberanía provincial. Su oposición incluyó un punto
simbólico que revela el fondo del conflicto. No aceptó que la comandancia de
las milicias correntinas fuera ejercida por delegación del poder central,
porque entendía que ese mando pertenecía por derecho propio al gobernador. El
problema no era militar sino político, quién era soberano.
EL PROGRAMA ECONÓMICO Y EL PACTO
FEDERAL
En las negociaciones previas al
Pacto Federal, Ferré sostuvo con claridad una postura proteccionista. El debate
con el representante bonaerense José María Roxas y Patrón giró en torno al
comercio exterior y la defensa de las industrias provinciales frente a la
competencia extranjera. Está documentado que Ferré defendió la necesidad de
proteger talleres y producciones locales. El contexto era claro. Buenos Aires
concentraba la aduana y los ingresos del comercio ultramarino mientras el
interior necesitaba resguardar sus economías regionales. La interpretación
revisionista sostiene que Ferré anticipó la crítica al librecambio que luego
sería bandera del federalismo económico.
Sin embargo, aquí aparece una de
las paradojas señaladas por José María Rosa. La enemistad política con Juan
Manuel de Rosas llevó a Ferré a alianzas que terminaron afectando el mismo
esquema económico que defendía. Su entendimiento con Fructuoso Rivera durante
el contexto del bloqueo francés de 1838 generó contradicciones entre doctrina y
acción. La idea de que el amor propio influyó en sus decisiones pertenece al
terreno de la interpretación historiográfica y no a una prueba documental
directa.
GUERRA CIVIL, CAAGUAZÚ Y EXILIO
En 1839 Ferré volvió al gobierno
correntino y declaró la guerra a Rosas. Confió ejércitos a Juan Lavalle y luego
a José María Paz. El 28 de noviembre de 1841, en la Batalla de Caaguazú, las
fuerzas de Paz derrotaron a Pascual Echagüe, enviado por Rosas. Fue una de las
victorias militares más importantes del bando antirosista. Los desacuerdos
internos debilitaron la alianza y tras la derrota de Rivera en Arroyo Grande en
1842, Corrientes volvió a caer bajo influencia rosista. Ferré huyó al Brasil y
sus bienes fueron confiscados. Durante el exilio escribió sus Memorias y allí
reconoció en Rosas la firmeza para defender la soberanía nacional frente a
potencias extranjeras. Ese reconocimiento consta en sus propios escritos.
CASEROS, CONSTITUCIÓN Y
HEGEMONÍA PORTEÑA
En 1851 se sumó al
pronunciamiento de Justo José de Urquiza contra Rosas. La derrota en la Batalla
de Caseros abrió el proceso constituyente. Ferré participó en la Convención de
Santa Fe que sancionó la Constitución de 1853 y luego fue senador nacional. Existe
una lectura política posterior que sostiene que su trayectoria terminó
contribuyendo de manera indirecta al predominio porteño consolidado tras la
Batalla de Pavón, bajo la presidencia de Bartolomé Mitre. Esa interpretación
forma parte del debate historiográfico y no implica una intención explícita por
parte de Ferré.
EL HOMBRE Y SUS CONTRADICCIONES
Las descripciones de Ferré como
terco, irritable y dominado por el amor propio provienen principalmente de
testimonios contemporáneos y de la interpretación de José María Rosa. Lo que sí
está documentado es su intensa actividad gubernativa. Fundó pueblos, promovió
la educación obligatoria, impulsó medidas sanitarias como la vacunación contra
la viruela, introdujo papel moneda provincial y defendió con firmeza la
autonomía correntina frente al centralismo.
Murió en 1867 sin fortuna
personal y dejó escrita su Memoria como testimonio de una vida atravesada por
la guerra civil y por la tensión permanente entre provincia y puerto. Pedro
Ferré no fue un héroe sin sombras ni un traidor sin redención. Fue un dirigente
formado en la cultura política de su tiempo, cuya acción osciló entre
convicciones doctrinarias firmes y decisiones condicionadas por el contexto,
las rivalidades y la dinámica implacable de la guerra civil argentina.
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