HISTORIA
HISTORIA COMPLETA DE UN SÍMBOLO
NACIONAL
LA ADQUISICIÓN DEL SABLE Y EL
CRITERIO MILITAR DE SAN MARTÍN
José de San Martín adquirió el
sable corvo en Europa, con toda probabilidad en Londres, hacia 1811, en el
período previo a su regreso al Río de la Plata. No se trató de un arma
ceremonial ni de lujo, sino de una elección estrictamente militar.
San Martín, formado en las
guerras europeas contra el ejército napoleónico, conocía las limitaciones del
sable recto reglamentario y optó por un arma curva, más liviana y eficaz para
la caballería. El sable respondía a una concepción moderna del combate, donde
la movilidad y el poder de corte eran decisivos.
Desde el inicio fue un arma de
uso real y no un símbolo vacío.
EL SABLE EN LAS CAMPAÑAS DE LA
INDEPENDENCIA
Desde su llegada al Río de la
Plata en 1812, el sable acompañó a San Martín en todas las campañas de la
independencia. Estuvo presente en el Combate de San Lorenzo en 1813, cuando
encabezó la carga de los Granaderos a Caballo, y cruzó los Andes en 1817 junto
al Ejército Libertador.
Acompañó al general en Chile y
luego en el Perú, donde culminó su acción militar con la proclamación de la
independencia en 1821. Las crónicas contemporáneas lo muestran siempre como un
arma de combate, gastada por el uso, inseparable de la figura del Libertador.
EL RETIRO, EL EXILIO Y EL VALOR
SIMBÓLICO
Tras su retiro de la vida
pública, San Martín conservó el sable como una de sus posesiones más preciadas.
En el exilio europeo, el arma dejó de ser instrumento militar para convertirse
en síntesis material de toda su vida política y militar.
Nunca permitió su uso ceremonial
ni su exhibición pública. En su correspondencia privada se advierte con
claridad que San Martín otorgaba al sable un valor moral y político, ligado a
la defensa de la independencia y la soberanía.
EL TESTAMENTO DE 1844 Y EL
LEGADO A JUAN MANUEL DE ROSAS
El 23 de enero de 1844, en
París, San Martín redactó su testamento definitivo. En él dispuso que el sable
que lo había acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del
Sud fuera entregado al general Juan Manuel de Rosas.
La decisión fue consciente y
políticamente explícita. San Martín valoraba la firmeza de Rosas frente a las
agresiones extranjeras y consideraba que su gobierno había defendido la
soberanía nacional en continuidad con la gesta emancipadora. El sable pasaba
así a manos de quien el Libertador reconocía como heredero de esa defensa,
hecho que la historiografía liberal intentó minimizar o silenciar.
EL SABLE EN PODER DE ROSAS Y EL
EXILIO
Tras la muerte de San Martín en
1850, el sable fue entregado a Rosas conforme a su voluntad. Rosas lo conservó
como una reliquia personal y nacional. Luego de su derrota en Caseros en 1852,
partió al exilio en Inglaterra y llevó consigo el sable, que permaneció con él
en Southampton hasta su muerte en 1877.
En el destierro, el sable se
convirtió en un vínculo material entre dos figuras centrales de la historia
argentina que la historia oficial se empeñó en separar.
MANUELITA ROSAS Y LA DONACIÓN A
LA NACIÓN
Tras la muerte de Juan Manuel de
Rosas, el sable quedó en poder de la familia Terrero, conforme a la voluntad
del propio Rosas, que lo había confiado a su amigo y socio Juan Nepomuceno
Terrero. En 1896, Adolfo Pedro Carranza, primer director del Museo Histórico
Nacional, creado en 1889 y en funcionamiento desde 1891, solicitó formalmente a
Manuela Rosas de Terrero y a su esposo Máximo Terrero la entrega del sable para
incorporarlo al patrimonio histórico de la Nación.
Luego de esa petición, y no
antes, en 1897 la familia Terrero Rosas accedió voluntariamente a ceder el
sable, aceptando el destino propuesto y permitiendo su ingreso al Museo
Histórico Nacional como bien público, en un acto que respetó tanto la voluntad de
San Martín como la de Rosas.
EL SIGLO XX, LOS ROBOS Y LA
DISPUTA POR EL SENTIDO
Durante gran parte del siglo XX
el sable fue exhibido en el Museo Histórico Nacional dentro de un relato
liberal que despojó a San Martín de toda continuidad política con Rosas y con
las luchas posteriores por la soberanía.
En ese contexto, en 1963 y
nuevamente en 1965, militantes vinculados al peronismo sustrajeron el sable
como acto político, denunciando la apropiación deshistorizada del Libertador.
En ambos casos el arma fue recuperada mediante gestiones reservadas y sin un
despliegue represivo abierto, lo que evidenció la incomodidad del Estado frente
al conflicto simbólico que el sable representaba.
Tras el segundo episodio, en
1967, la dictadura decidió trasladarlo al Regimiento de Granaderos a Caballo,
bajo el argumento de su resguardo, pero en los hechos para sacarlo del centro
de la disputa política y museográfica.
DEL SILENCIO A LAS CONTROVERSIAS
CONTEMPORÁNEAS
Durante décadas el sable corvo
permaneció bajo custodia del Regimiento de Granaderos a Caballo, protegido pero
apartado del ámbito museográfico y del debate histórico. En el año 2015,
mediante una decisión del Poder Ejecutivo Nacional, el sable fue trasladado
nuevamente al Museo Histórico Nacional.
El acto fue presentado como una
restitución patrimonial y tuvo un fuerte contenido simbólico, ya que devolvía
la pieza al espacio público y a su condición de bien histórico de la Nación, en
el marco de una política de revalorización de los símbolos nacionales y de
revisión del relato histórico tradicional.
El traslado se realizó con
ceremonia oficial y fue acompañado por el discurso de que el sable debía ser
preservado, estudiado y exhibido dentro de un contexto histórico integral, y no
reducido a una reliquia militar aislada.
Sin embargo, esa restitución no
cerró la disputa. Por el contrario, volvió a poner en primer plano las
tensiones latentes en torno al sentido del sable y a la línea histórica que une
a San Martín, Rosas y la cuestión de la soberanía nacional, confirmando que se
trata de un símbolo vivo y políticamente incómodo.
EL PRESENTE, EL RETORNO A
GRANADEROS Y LA CONTINUIDAD DE LA CONTROVERSIA
En los últimos años, el sable
corvo volvió a ocupar el centro del debate público. Tras haber sido restituido
al Museo Histórico Nacional en el siglo XXI, una nueva decisión del Poder
Ejecutivo dispuso su traslado nuevamente al Regimiento de Granaderos a Caballo
General San Martín.
El acto fue presentado
oficialmente como una medida de resguardo y tradición militar, pero tuvo un
claro contenido político. El traslado se realizó con ceremonial castrense y sin
consenso previo con especialistas en patrimonio ni con el Museo, reabriendo una
disputa que nunca estuvo cerrada.
La controversia no giró
únicamente en torno a la seguridad del objeto, sino al sentido histórico que se
pretendía imponer. Para amplios sectores, el retorno del sable a custodia
militar significó una nueva descontextualización de su historia completa, separándolo
otra vez del hilo que une a San Martín con Rosas, con Manuelita y con la Nación
como sujeto histórico.
El debate expuso, una vez más,
que el sable no puede ser reducido a una reliquia protocolar ni a un símbolo
neutro, porque cada traslado expresa una toma de posición sobre cómo se
interpreta la historia argentina.
Así, más de dos siglos después
de haber sido empuñado en los campos de batalla de la independencia, el sable
corvo sigue generando conflictos, decisiones administrativas y lecturas
enfrentadas. Su sola presencia obliga a elegir entre una historia domesticada y
una historia viva, atravesada por la cuestión de la soberanía y por la
continuidad del proyecto nacional.
CONCLUSIÓN
La historia del sable corvo de
San Martín es la historia de una continuidad política que la historiografía
liberal nunca pudo domesticar. Desde su adquisición como arma de combate, su
uso en las campañas libertadoras, el testamento de 1844, el legado a Rosas, la
donación de Manuelita y las disputas del siglo XX y XXI, el sable condensa una
tradición nacional que incomoda porque demuestra que San Martín no fue un
prócer aislado, sino un hombre profundamente consciente del sentido político de
su obra y de sus herederos históricos.
Fuentes consultadas
José de San Martín,
Correspondencia y Testamento
Adolfo Saldías, Historia de la
Confederación Argentina
José María Rosa, Historia
Argentina
Museo Histórico Nacional, documentos y catálogos históricos