HISTORIA & EFEMÉRIDE
BATALLA DE LA HERRADURA
EL CHOQUE QUE REVELÓ LAS
PROFUNDAS DIVISIONES DE UNA PATRIA EN FORMACIÓN
El 18 de febrero de 1819, en la
Posta de La Herradura, sobre la margen sur del río Tercero, en el actual
departamento San Martín de la provincia de Córdoba, se libró una batalla que,
aunque menor en escala, fue parte integrante de la primera de las guerras
civiles argentinas: la Batalla de La Herradura.
Fue un enfrentamiento entre
fuerzas directoriales enviadas desde Buenos Aires y las fuerzas federales al
mando del caudillo santafesino Estanislao López. El resultado, difícil y
prolongado, terminó siendo considerado una victoria estratégica para los directoriales
bajo el mando del coronel Juan Bautista Bustos, futuro caudillo cordobés.
Este combate, más allá de sus
números, puso de manifiesto la profunda división existente entre quienes
defendían la autoridad central impuesta por el Directorio de Buenos Aires y las
fuerzas provinciales que reclamaban autonomía y respeto a la soberanía de sus
regiones.
ANTEDECEDENTES: EL DIRECTORIO,
LOS FEDERALES Y LA GUERRA CIVIL QUE SE AVIZORABA
Desde 1815, la provincia de
Santa Fe había logrado liberarse de la dependencia política de Buenos Aires,
enfrentando y venciendo en varias oportunidades las invasiones que desde la
capital eran enviadas para someterla. Estos hechos solidificaron el liderazgo
de Estanislao López y la consolidación de una postura federativa que ya
amenazaba con romper la unidad impuesta por el Directorio.
El Director Supremo Juan Martín
de Pueyrredón, en su afán de someter a Santa Fe, decidió desviar tropas que
defendían la frontera norte contra los realistas para enviarlas contra los
federales. Muy a regañadientes, Manuel Belgrano accedió a enviar al coronel
Juan Bautista Bustos, quien había sido derrotado en la Batalla de Fraile Muerto
el 20 de noviembre de 1818, donde López, con su astucia táctica, neutralizó la
ofensiva directorial.
A comienzos de 1819, y ante la
necesidad de reforzar esa ofensiva, el Directorio concentró fuerzas en
distintos frentes: Juan José Viamonte con más de 2.500 hombres en San Nicolás
de los Arroyos, Belgrano con unos 3.000 que descendían desde Tucumán, y Bustos
con poco más de 800 hombres en Córdoba, reforzado con escuadrones bajo los
coroneles Gregorio Aráoz de Lamadrid y José María Paz. Frente a ellos, López
contaba con alrededor de 1.500 a 2.000 hombres.
JUAN BAUTISTA BUSTOS Y
ESTANISLAO LÓPEZ: CAUDILLOS Y PROYECTOS EN CHOQUE
En esta batalla, la importancia
de Estanislao López queda patente como caudillo santafesino, defensor
incansable de la autonomía provincial, cuya autoridad y prestigio se
consolidaban con cada enfrentamiento con las fuerzas centralistas. Por su
parte, Juan Bautista Bustos no era solo un oficial enviado por el Directorio,
sino un líder regional emergente que combinaba disciplina militar con
comprensión de los intereses provinciales, perfil que lo llevaría a
consolidarse como gobernador de Córdoba y referente del federalismo interior.
Ambos hombres, enfrentados en La
Herradura, simbolizan la tensión histórica entre centralismo y federalismo:
López continuó fortaleciendo Santa Fe y su liderazgo, mientras Bustos ganó
reconocimiento que le permitió influir decisivamente en la política cordobesa y
en la defensa de las provincias frente a Buenos Aires.
LA BATALLA: ESTRATEGIA,
RESISTENCIA Y CORAJE
Bustos, consciente de la
superioridad numérica del enemigo, escogió sabiamente su terreno. Situó sus
fuerzas en una curva profunda del río Tercero, que describía una herradura
natural, y allí levantó defensas con empalizadas y carretas armadas con piezas
de artillería, haciendo difícil cualquier ataque frontal.
El 18 de febrero de 1819 se
desató el combate. Durante tres días López ordenó una y otra vez el asalto
sobre la posición defendida por Bustos, sin lograr quebrarla. Las tropas
federales repetidamente chocaron con la infantería y artillería bien parapetadas.
Las salidas de caballería, lideradas por los coroneles Gregorio Aráoz de
Lamadrid y José María Paz, intentaron perseguir a las fuerzas federales, aunque
esos movimientos también mostraron lo errático de la guerra civil: estos jefes,
veteranos de campañas por la libertad, sentían el peso de luchar entre
hermanos.
Al no poder atraer a Bustos a
campo abierto ni forzar la posición defendida, López decidió finalmente retirar
sus fuerzas. Los partes oficiales de la época difieren: Bustos afirmó haber
perseguido a los federales hasta la Villa de los Ranchos, mientras López alegó
haber optado por la retirada sin haber sido vencido en combate abierto. En
realidad, la batalla quedó en un empate táctico, aunque se la considera
estratégicamente favorable a Bustos porque impidió a López avanzar sobre
Córdoba.
DESPUÉS DE LA BATALLA:
ARMISTICIOS Y CAMINO A CEPEDA
Tras el combate, López inició
maniobras hacia el noroeste, pero al llegar a la Villa de los Ranchos recibió
noticias preocupantes sobre la situación en Rosario, donde las fuerzas
directoriales de Viamonte estaban cercadas por federales. Fue entonces cuando
López propuso un armisticio con Viamonte, aceptado por ambas partes, firmado el
12 de abril de 1819, aunque apenas duró ocho meses.
Durante ese breve período, las
provincias siguieron marcando su propio rumbo: Santa Fe elaboró y sancionó una
constitución provincial de corte republicano, y López consolidó su autoridad
regional. Bustos, por su parte, se consolidó como figura central en Córdoba, y
su influencia sería decisiva en los años posteriores para sostener el
federalismo interior.
Lo que siguió fue el acceso
definitivo de los federales al triunfo sobre el Directorio unitarista en la
Batalla de Cepeda de 1820, que marcó el fin del sistema directorial y la
apertura de una etapa de autonomías provinciales que modelarían el federalismo
argentino.
LA BATALLA DE LA HERRADURA, UNA
LECCIÓN
La Batalla de La Herradura no
fue simplemente otro choque de fuerzas: fue un espejo en el que quedó reflejada
la crisis de la joven patria.
La autoridad impuesta desde
Buenos Aires, sin respeto por las realidades provinciales, chocó con la
voluntad de autonomía de los territorios interiores. Bustos y López no solo
representaron ejércitos, sino proyectos contradictorios de organización
política para nuestras Provincias Unidas.
El resultado de este combate, la
negociación posterior y los hechos que le siguieron enseñan que la Argentina no
se forjó por decreto, sino por la lucha de sus pueblos por su propio destino y
su propio lugar en la historia.
Fuente consultada