miércoles, 14 de enero de 2026

Juan Bautista Alberdi contra la historia oficial

HISTORIA

EL ORIGEN DEL PROBLEMA NACIONAL

Juan Bautista Alberdi sostuvo, con una claridad que incomodó a generaciones enteras de historiadores oficiales, que la Revolución de Mayo no fue un acto puro de emancipación nacional, sino el inicio de un nuevo tipo de dominación.

No una liberación integral de los pueblos del antiguo Virreinato, sino la sustitución de una autoridad por otra. Lo dijo sin rodeos:

“La revolución de mayo de 1810, hecha por la provincia de Buenos Aires, creó un gobierno provincial, creó el provincialismo, el localismo de Buenos Aires, que dura hasta hoy.”

Desde el primer día, Buenos Aires actuó como metrópoli. Mientras invocaba la soberanía del pueblo, se arrogaba la representación exclusiva de toda la Nación. Cuando ese derecho fue cuestionado por las provincias, Buenos Aires llamó a su propio localismo “centralismo” y a la resistencia del interior “federalismo”. Alberdi fue tajante:

“A la aspiración de imponer la autoridad de su localidad a toda la nación llamó centralismo, unitarismo; y sólo así quiso la unidad.”

Y agregó una definición demoledora del verdadero sentido de Mayo:

“Fue la sustitución de la autoridad metropolitana de España por la de Buenos Aires sobre las provincias argentinas: el coloniaje porteño sustituyendo al coloniaje español.”

No se trató solo de un conflicto político, sino de una estructura de poder que se prolongó durante décadas.

RIVADAVIA, MITRE Y EL SISTEMA PORTEÑO

Alberdi desmontó la figura sagrada de Bernardino Rivadavia, presentada por la historiografía liberal como el gran organizador. Lo mostró como el hombre de Buenos Aires, no de la Nación. Recordó su incoherencia política, su desprecio por las provincias y su vocación autoritaria:

“El gobierno de tres, hijo de sí mismo, abolió las juntas que representaban a las provincias, y se proclamó representante único de todas ellas, por la voluntad de la municipalidad de Buenos Aires.”

La famosa “protección” a las provincias no fue otra cosa que una campaña de conquista interna. Alberdi lo escribió sin eufemismos:

“Proteger la libertad de las provincias quería decir imponerles la autoridad de la Junta local de Buenos Aires, por la espada.”

No es casual —subrayó— que Montevideo, Paraguay y el Alto Perú no hayan quedado dentro de la Argentina. Ni tampoco que las provincias que sí quedaron hayan soportado durante décadas el “protectorado” intermitente de Buenos Aires.

Por eso afirmaba con ironía amarga:

“Con razón quiere tanto Buenos Aires el 25 de mayo, y con razón las provincias prefieren el 9 de julio.”

LA HISTORIA COMO INSTRUMENTO DE PODER

Para Alberdi, el dominio porteño no se sostuvo solo con ejércitos y rentas, sino también con relatos. Aquí aparece Bartolomé Mitre, no solo como político y militar, sino como constructor de una historia funcional al poder.

Alberdi denunció el parasitismo republicano, una forma de apropiación simbólica de los héroes nacionales:

“Mitre entonces se apoderó de Belgrano y se constituyó su hijo adoptivo escribiendo su vida y haciéndole su hombre y su propiedad.”

Belgrano fue convertido en pedestal. Mitre y Sarmiento se subieron a su estatua para hacerse visibles. No para elevarlo, sino para rebajarlo y presentarse como superiores. Alberdi lo dijo con crueldad precisa:

“De su estatua hacen su pedestal, y no se paran en ella sino para hacerse visibles.”

Y fue más lejos aún al definir el liberalismo argentino:

“Ser libre para los liberales argentinos consiste en gobernar a los otros. El monopolio del gobierno: he ahí todo su liberalismo.”

La historia oficial se volvió dogma. Alberdi la comparó con una religión autoritaria:

“Ellos tienen un Alcorán que es ley aceptar, creer y profesar, so pena de excomunión.”

LA GUERRA DEL PARAGUAY: CONTINUIDAD DE LA GUERRA CIVIL

Nada revela mejor la naturaleza del régimen mitrista que la Guerra de la Triple Alianza. Alberdi la combatió con la pluma desde Europa, mientras Buenos Aires la justificaba en nombre de la civilización.

Para él, la guerra no era exterior: era interna.

“No es una nueva guerra exterior; es la vieja guerra civil ya conocida, entre Buenos Aires y las provincias argentinas.”

Desnudó la hipocresía del tratado:

“La guerra es hecha en nombre de la civilización… pero el tratado admite que el Paraguay puede ser saqueado y devastado.”

Y explicó por qué Paraguay era clave para América del Sur:

“El Paraguay representa la civilización, pues pelea por la libertad de los ríos, por la emancipación de los países mediterráneos y por el equilibrio de la América del Sud.”

No defendía a un hombre, defendía una posición geopolítica y nacional. Por eso lanzó una de sus frases más lúcidas:

“Si López es un déspota, la geografía lo convierte en un libertador.”

MITRE, BRASIL Y LA ENTREGA DE LA SOBERANÍA

Alberdi denunció que la alianza con Brasil convertía a la Argentina en un feudo:

“Para rescatar la libertad del Paraguay, el gobierno del general Mitre empeñó la de su país en un montepío brasilero.”

La guerra sirvió como excusa para consolidar el centralismo porteño, imponer el estado de sitio y acallar al interior. El resultado fue claro: más muertos argentinos que en toda la época de Rosas, provincias devastadas y un Brasil fortalecido.

ALBERDI CONTRA LA MENTIRA FUNDACIONAL

Alberdi no fue un traidor ni un ingenuo. Fue uno de los pocos que se animó a decir que el problema argentino no era la barbarie del interior, sino el coloniaje porteño disfrazado de liberalismo.

Su obra fue silenciada porque atacaba el corazón del poder: la historia oficial, el centralismo y la falsa idea de Nación construida desde el puerto.

Leer a Alberdi hoy no es un ejercicio académico.

Es un acto político.

Porque como él mismo advirtió, mientras Buenos Aires no salga de su 25 de mayo, la Argentina seguirá siendo dos países bajo la apariencia de uno solo.

Fuentes consultadas

Alberdi, Juan Bautista – Grandes y pequeños hombres del Plata.

Alberdi, Juan Bautista – Los intereses argentinos en la guerra.

Alberdi, Juan Bautista – Historia de la Guerra del Paraguay.

https://www.facebook.com/revisionismohistoricoargentino