LITERATURA &
REFLEXIÓN
EL DIOS DE LOS PANES
Amasando
esperanzas, crece la infancia,
con
lágrimas saladas, harina y agua.
Con pizcas
de ilusiones
se hace la
masa,
mientras
ella se eleva
el tiempo
pasa.
Con las
miradas tiernas, fermenta y crece.
Con los
ojos de niño,
nunca
envejece.
La
inocencia no sabe
de panes
duros,
solo come y
observa,
a uno por
uno.
La
inocencia bien sabe
de panes
blandos.
Sabe quién
se los come, sin convidarlos.
Cuando el
Dios de los panes, en un futuro,
reciba a
los mezquinos, uno por uno,
conocerán
aquellos,
lo que es
pan duro…
Carlos Parrella
Foto del amigo Ángel Luis Juárez
