HISTORIA & EFEMÉRIDE
1956 – 9 de junio – 2026
A 70 años del alzamiento contra la dictadura de Aramburu - Rojas
Intentando recuperar el gobierno
usurpado por la Revolución Fusiladora capitaneada por Aramburu-Rojas, quienes
habían derrocado al presidente constitucional Juan Domingo Perón un año antes,
fuerzas leales al presidente constitucional producen un alzamiento contra la
dictadura. Algunas cifras hablan de 200 alzados entre civiles y militares y
otras de 500. La represión a los rebeldes fue de una dureza inusitada, al punto
que entre el 10 y los días siguientes fueron asesinadas por fusilamiento 27
personas, incluyendo a su jefe, el general Juan José Valle. Un grupo de obreros
fue secuestrado de la casa donde se habían reunido y fueron masacrados, en las
primeras horas del día 10, en los basurales de José León Suárez. A partir de la
investigación de esa matanza, el escritor Rodolfo Walsh escribió el libro
Operación Masacre, cuya estética da origen a la llamada novela de
investigación, o novela histórica, o no ficción. El terrorismo de Estado
marcaba con sangre los comienzos de un período de violencia, golpes militares y
rebeliones. Y este terrorismo de Estado es el que años después cometería el
genocidio de los años '70.
Proclama del 9 de junio de 1056
Al pueblo de la Nación:
Las horas dolorosas que vive la
República, y el clamor angustioso de su Pueblo, sometido a la más cruda y
despiadada tiranía, nos han decidido a tomar las armas para restablecer en
nuestra Patria el imperio de la libertad y la justicia al amparo de la Constitución
y las leyes.
Como responsable de este
Movimiento de Recuperación Nacional integrado por las Fuerzas Armadas y por la
inmensa mayoría del Pueblo –del que provienen y al que sirven-, declaramos
solemnemente que no nos guía otro propósito que el de restablecer la soberanía
popular, esencia de nuestras instituciones democráticas, y arrancar a la Nación
del caos y la anarquía a que ha sido llevada por una minoría despótica
encaramada y sostenida por el terror y la violencia en el poder.
Conscientes de nuestra
responsabilidad ante la historia, comprendemos que nuestra decisión es el único
camino que nos queda para impedir el aniquilamiento de la República en una
lucha estéril y sangrienta entre hermanos, cada día más inevitable e inminente…
¡Viva la patria!
Movimiento de Recuperación
Nacional
General de División Juan José
Valle
General de División Raúl Tanco
Buenos Aires, 9 de junio de
1956.
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Fusilados en junio de 1956
La auto titulada Revolución Libertadora pasa a
llamarse Revolución Fusiladora
Un grupo de militares liderados
por los generales Juan José Valle y Raúl Tanco viene tejiendo una red
insurreccional desde los primeros meses del año 1956.
Hacia fines de mayo, el grupo
conspirativo ultima los detalles de la insurrección, pero ya los servicios de
informaciones del gobierno han logrado detectar al movimiento, aunque el
gobierno lo deja desarrollar para reprimir. En varios lugares del país se
organizan focos insurreccionales: Avellaneda, donde un comando debe instalar un
transmisor en la Escuela Industrial, para difundir desde allá la proclama
revolucionaria firmada por Valle y Tanco, operativo que dirigen los coroneles
Irigoyen y Costales; Campo de Mayo por los coroneles Ricardo Santiago Ibazeta,
Enrique Berazay y Eduardo A. Cortines; el regimiento 2 de Palermo bajo la
dirección de grupo insurgente dirigido por el sargento ayudante Isauro Costa;
la Escuela de Mecánica del Ejército, comprometida por el mayor Hugo Eladio
Quiroga; el regimiento 7 de la Plata, responsabilidad del teniente coronel
Oscar Lorenzo Cogorno; la ciudad de Santa Rosa, insurreccionada por el mayor
Eduardo Philippeaux y además un grupo que operará en la localidad bonaerense de
Florida, con centro en una casa de Hipólito Yrigoyen 4519. Asimismo, en
Rosario, Rafaela, Viedma y varias ciudades de la provincia de Buenos Aires
existen grupos dispuestos a jugarse la patriada. Pero la infiltración de los
servicios ya ha controlado la situación, por lo cual las acciones desarrolladas
son escasas y desafortunadas.
El operativo de Avellaneda
fracasa y el grupo de Yrigoyen-Costales es detenido. Sólo en La Plata se
combate; allí Cogorno toma el regimiento 7 y encomienda al capitán Morganti la
ocupación de la Jefatura de Policía, pero esta se halla alertada y repele el
ataque, mientras 150 infantes de marina se lanzan desde Río Santiago contra los
insurrectos. A las 9 horas del día 10, Cogorno levanta bandera blanca. En el
combate, han muerto 3 soldados.
En Campo de Mayo, Cortines e
Ibazeta logran éxito inicialmente, pero Berazay fracasa en su intento. En
Palermo, fracasa también la insurrección. A su vez en la Escuela de Mecánica
del Ejército, fuerzas leales sofocan al grupo insurgente del mayor Quiroga. En
Santa Rosa, Phillipeaurx logra tomar la ciudad en la noche del 9 de junio,
consigue el apoyo de civiles y policías, ocupa la emisora y emite la proclama.
En Florida, el jefe de la policía de la provincia de Buenos Aires allana la
finca de la calle Yrigoyen y detiene a todos los que allí están congregados.
A las 2 y 30 horas del día 10,
el capitán Rivolta, de importante actuación entre los sublevados del 16 de
junio del ’55, da oficialmente como fracasada la insurrección. Todos los
fusilamientos son posteriores a esa declaración; no se fusila para reprimir, se
fusila para castigar. En Lanús son fusilados seis argentinos, otros cinco son
muertos en los basurales de José León Suárez. La orden presidencial es
terminante: fusilar a los detenidos y así se procede en La Plata, la
Penitenciaría y la Escuela de Mecánica del Ejército.
Los sublevados de Campo de Mayo
también son ejecutados. El general Juan José Valle, en la clandestinidad, se
entera del fusilamiento de sus compañeros de causa y se acongoja profundamente.
A las 14 horas del 12 de junio, ingresa voluntariamente al Regimiento de
Infantería de Palermo, después de una gestión ante Manrique quien le garantiza
la vida. Allí, es sometido a interrogatorio y remitido después a la
Penitenciaría. El otro jefe de la insurrección (Raúl Tanco) se asila en la
embajada de Haití, en la calle monasterio, donde el embajador Jean Brierre le
asegura protección, ante la irrupción de un comando dirigido por el general
Quaranta.
Por su parte, Phillipeaurx es
detenido en San Luis y trasladado a una prisión militar de Ciudadela, de la
cual logra fugarse en abril de 1957 y pasar a Montevideo.
Ferla señala que la Federación
Universitaria de Buenos Aires (FUBA) emite una declaración en la que tilda de
“reaccionario el golpe del 9 de junio que aspiraba a llevar al país a un
régimen de dictadura aliancista”. Ferla agrega: “… Ante la insurrección y los
fusilamientos, lo único que se le ocurre al Partido Comunista es proponer un
gobierno de coalición democrática, o sea solicita asociarse al gobierno
fusilador, al gobierno que acaba de masacrar obreros en José León Suárez y que
tiene miles de obreros en sus cárceles llamadas democráticas”.
Pero el periódico socialista “La
Vanguardia”, dirigido por el profesor Américo Ghioldi, pasa a la historia como
el mayor legitimador del crimen: “Los hechos de la noche del sábado 9 y domingo
10, dentro de su inmensa tragedia, definen circunstancias y posiciones sobre
las cuales parece necesario detenerse a pensar hondamente. En primer lugar, es
dato fundamental de los hechos acaecidos, la absoluta y total determinación del
gobierno de reprimir con energía todo intento de volver al pasado. Se acabó la
leche de clemencia. Ahora todos saben que nadie intentará, sin riesgo de vida,
alterar el orden porque es impedir la vuelta a la democracia. Parece que, en
materia política, los argentinos necesitan aprender que la letra con sangre
entra. Todos lamentamos el escaso uso de la razón que hicieron los adláteres de
la tiranía… El gansterismo político – no otra cosa significa el plan terrorista
de los representantes del ex dictador – sufrió un golpe rudo… La libertad ha
exigido siempre lucha y sacrificio. Jamás ha sido una posición de blandura”.
“La Vanguardia”, 14 de junio de 1956.
Los detenidos de Florida fueron
penados con la muerte, y sin juicio, arrancados de los jueces designados por la
ley antes del hecho de la causa, y en virtud de una ley posterior al hecho de
la causa.
El gobierno de la Revolución
Libertadora aplicó retroactivamente, a hombres detenidos el 9 de junio, una ley
marcial promulgada el 10 de junio.
Lista de Patriotas asesinados en aquellos días de junio de 1956
Fueron pasados por las armas 18
militares y 9 civiles
General de División Juan José
Valle (Día 12, sin decreto de fusilamiento)
Coronel José Albino Irigoyen
(fusilado en Lanús en la madrugada del día 10 sin decreto de fusilamiento)
Coronel Alcibíades Eduardo
Cortines (fusilado en Campo de Mayo, madrugada del día 11. Decreto de
fusilamiento Nº 10.364)
Coronel Oscar Lorenzo Cogorno
(fusilado en La Plata en la tarde del 10 de junio)
Coronel Santiago Ibazeta
(fusilado en Campo de Mayo madrugada del día 11)
Capitán Eloy Luis Caro (fusilado
en Campo de Mayo madrugada del día 11)
Capitán Dardo Néstor Cano
(fusilado en Campo de Mayo, madrugada del día 11)
Capitán Jorge Miguel Costales
(fusilado en Lanús, madrugada del día 10)
Teniente Primero Jorge Leopoldo
Noriega (fusilado en Campo de Mayo, madrugada del día 11)
Teniente Primero de Banda Néstor
Marcelo Videla (fusilado en Campo de Mayo, madrugada del día 10)
Subteniente de Reserva Alberto
Juan Abadíe (fusilado en La Plata, día 12)
Sub-oficial Principal Miguel
Ángel Paolini (fusilado en Campo de Mayo, madrugada del día 11)
Sub-oficial Principal Ernesto
Garecca (fusilado en Campo de Mayo, madrugada del día 11)
Sargento Hugo Eladio Quiroga
(fusilado en Campo de Mayo, madrugada día 11)
Fusilados en la Penitenciaría
Nacional, el 11 de junio:
Sargento Ayudante Isauro Costa,
Sargento Ayudante Carpintero Luis Pugnetti y Sargento Músico Luciano Isaías
Rojas.
Cabo Músico Miguel José
Rodríguez (fusilado el día 11)
Clemente Braulio Ross, Norberto
Ross, Osvaldo Alberto Albedro y Dante Hipólito Lugo (fusilados en Lanús, en la
madrugada del día 10, sin decreto de fusilamiento).
Vicente Rodríguez, Nicolás
Carranza, Carlos Alberto Lizaso, Francisco Garibotti y
Mario Brión (fusilados en José
León Suarez, madrugada del día 10 por orden del Jefe de la Policía de la
Provincia de Buenos Aires, a cuya disposición se encontraban luego de su
detención a las 23 horas aproximadamente del día 9 de junio. No existe decreto
de fusilamiento).
Fuente bibliográfica
