ANTROPOLOGÍA
& REFLEXIÓN
El mito que organiza
nuestra manera de pensar
Claude Lévi-Strauss creía que las historias que
contamos sobre el mundo dicen tanto sobre nosotros como las leyes o las instituciones
que construimos.
¿Alguna
vez te has preguntado por qué una misma familia repite ciertas historias cada
vez que se reúnen o por qué una sociedad conserva relatos que a todas luces se
ve que son imposibles? A primera vista podrían parecer simples
tradiciones, pero para algunas personas son una forma de organizar la realidad
y darle sentido a lo que viven.
Esa fue una de las preguntas que acompañó durante muchos años al
antropólogo francés Claude Lévi-Strauss. En una entrevista publicada por El Correo
de la UNESCO en 1990, el investigador repasó el camino que lo llevó
desde el estudio del parentesco hasta el análisis de los mitos de numerosos
pueblos indígenas de América, con una idea constante en mente. Para
comprender una sociedad no basta con observar hechos aislados, también es
necesario mirar las relaciones que existen entre ellos.
Su interés por ese enfoque tomó fuerza cuando conoció al lingüista Román
Jakobson durante su estancia en Estados Unidos en la década de 1940. La
lingüística
estructural, dedicada a estudiar cómo los elementos de una lengua
adquieren significado por sus relaciones mutuas, le ofreció una inspiración
para pensar la organización social. Dicho de otra forma, propuso que una regla
de matrimonio, una costumbre o un relato no siempre pueden entenderse por
separado, sino por la manera en que se conectan con el resto del sistema
cultural.
La idea parece distante de la vida cotidiana, aunque aparece con frecuencia
en experiencias comunes. Una tradición familiar, una celebración o incluso una
historia repetida generación tras generación puede adquirir sentido por el
lugar que ocupa dentro del conjunto y no únicamente por su contenido.
Es importante mencionar que para Lévi-Strauss, un mito no era una historia falsa
ni un simple cuento viejo. Se trataba de una forma mediante la cual las
sociedades intentan responder preguntas amplias sobre el origen de las
personas, los animales, las normas o las relaciones con el entorno. Antes de
preguntarse para qué servían esos relatos, él quería entender cómo estaban
construidos y qué patrones compartían entre culturas muy alejadas entre sí.
Entonces cabe preguntarse ¿Existe una cultura superior a otra?
El antropólogo sostuvo que no hay un criterio universal para establecer una
jerarquía cultural. Las diferencias entre sociedades suelen surgir por sus
trayectorias históricas, por los contactos que establecen con otros grupos y
por las circunstancias en las que se desarrollan, más que por una supuesta
ventaja inherente.
En ese contexto propuso una distinción conocida entre sociedades “frías” y “calientes”.
No describía temperaturas ni grados de desarrollo. Hablaba de modelos teóricos
para explicar que algunas comunidades buscan conservar sus formas tradicionales
durante largos periodos, mientras otras incorporan el cambio como parte de su
manera de entender el tiempo y el futuro.
Lévi-Strauss consideraba que el individualismo moderno
había separado al ser humano del resto de la naturaleza y advertía que esa
forma de pensar podía influir en problemas ambientales que afectan a toda la
sociedad.
Quizá lo pertinente no sea estar preguntando cuántos mitos existen, sino
cuántos seguimos utilizando sin notarlo cuando interpretamos el mundo que nos
rodea.
¿Hay
alguna historia, tradición o creencia que hayas seguido por indicación familiar
durante años sin detenerte a pensar de dónde proviene? Si llegaste
hasta aquí, cuéntanos qué opinas y comparte esta nota con alguien a quien le
guste mirar la vida cotidiana desde otra perspectiva.
Por Redacción Nota Antropológica
Fuente consultada
Lévi-Strauss, C. (1990) ‘Entrevista a Claude Lévi-Strauss’, El Correo de la
UNESCO, octubre de 1990.
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