HISTORIA & EFEMÉRIDE
RENUNCIA BERNARDINO RIVADAVIA:
EL FRACASO DE UN PROYECTO AJENO A LA NACIÓN
EL DERRUMBE DEL PRIMER PRESIDENTE
El 27 de junio de 1827
renunció Bernardino Rivadavia, uno de los dirigentes más perjudiciales
que tuvo la naciente Argentina. Su caída no fue producto de una conspiración,
sino la consecuencia del rotundo fracaso de un proyecto político centralista,
elitista y profundamente alejado de la realidad del país. Gobernó para una minoría porteña vinculada al
comercio y las finanzas, despreció a las provincias, enfrentó a los caudillos
federales, atacó tradiciones profundamente arraigadas en el pueblo y abrió las
puertas a la influencia política, económica y financiera de Gran Bretaña.
Lejos de representar los
intereses nacionales, Rivadavia impulsó un modelo inspirado en Europa que pretendía imponerse sobre un país con una
realidad completamente distinta. Fue uno de los principales referentes del unitarismo
y del liberalismo porteño, convencido de que la organización nacional
debía construirse desde Buenos Aires y de espaldas al interior, su gobierno
marcó el nacimiento de una matriz política que durante décadas enfrentó al país
profundo con una élite ilustrada, anglófila y europeizante.
CENTRALISMO, ENTREGA Y RECHAZO POPULAR
La Constitución unitaria de 1826
fue rechazada por la mayoría de las provincias por concentrar el poder en
Buenos Aires y desconocer las autonomías provinciales. Facundo Quiroga,
Estanislao López, Juan Felipe Ibarra, Bustos, Ferré y otros caudillos
encabezaron la resistencia federal. El propio Julián Segundo de Agüero llegó a sostener que, si era
necesario, la unidad debía imponerse "a palos", reflejando el
desprecio del unitarismo por la voluntad de los pueblos del interior.
Uno de los hechos más
cuestionados de su gestión fue el empréstito contratado con la banca inglesa
Baring Brothers en 1824. Presentado como una herramienta para
financiar obras públicas, terminó convirtiéndose en el origen del endeudamiento
externo argentino. Entre comisiones, descuentos e intereses, sólo una parte del
dinero llegó efectivamente al país, mientras la deuda hipotecó durante décadas
las finanzas nacionales. Paralelamente, el Banco de Descuentos y luego el Banco
Nacional quedaron fuertemente ligados al capital británico, favoreciendo a
comerciantes y especuladores extranjeros antes que a la producción nacional.
La Ley de Enfiteusis
tampoco cumplió el objetivo de poblar la campaña, facilitó la concentración de
millones de hectáreas en pocas manos, sentando las bases de los grandes
latifundios bonaerenses. Al mismo tiempo, la reforma eclesiástica
impulsada por Rivadavia con la supresión de conventos, la confiscación de
bienes religiosos y otras medidas anticlericales provocó un profundo rechazo
popular al herir las convicciones religiosas de una sociedad mayoritariamente
católica.
LA PAZ VERGONZOSA Y EL FIN DE SU GOBIERNO
Mientras Guillermo Brown
obtenía resonantes victorias navales y el ejército argentino derrotaba al
Imperio del Brasil en Ituzaingó, el gobierno rivadaviano aceptó negociar una
paz humillante. Manuel José García firmó una
Convención Preliminar que desconocía los sacrificios realizados en el campo de
batalla y abría el camino para la separación de la Banda Oriental. La
indignación fue inmediata: Buenos Aires estalló en protestas, las provincias
retiraron su apoyo y Rivadavia quedó completamente aislado. El Congreso terminó
aceptando su renuncia, considerándola "ventajosa para la salvación de la
Patria".
Entre sus críticos más severos
estuvo el general José de San Martín, quien en varias cartas calificó su
administración como desastrosa, denunció haber sido vigilado y perseguido
durante ese gobierno y sostuvo que Rivadavia pretendía improvisar en Buenos
Aires una civilización europea a fuerza de decretos, ignorando la verdadera
realidad del país.
JUICIO SOBRE RIVADAVIA
Rivadavia simboliza el origen de
un modelo político centralista, oligárquico y dependiente del capital
extranjero. Su gestión dejó como herencia
el endeudamiento externo, la concentración de la tierra, el fortalecimiento de
la influencia británica, el enfrentamiento con las provincias, el conflicto con
la Iglesia y una profunda división entre Buenos Aires y el interior.
Lejos de la imagen del
"gran reformador" difundida por la historiografía oficial, su
gobierno representó el triunfo de una minoría ilustrada que pretendió copiar
instituciones europeas sin comprender la realidad nacional. Su renuncia del 27 de junio de 1827 marcó el
derrumbe de ese primer intento de imponer un país unitario desde Buenos Aires y
abrió paso al resurgimiento del federalismo encabezado por los caudillos
provinciales.
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