CULTURA & ARTE
Carlitos…
vos no
fuiste un artista…
vos fuiste
un constructor de felicidad.
Mientras
otros levantan paredes,
vos
levantaste sonrisas…
y yo,
humildemente, intenté hacer lo mismo,
pero en
piedra… para que nunca se caiga.
Dicen que
los monumentos son para recordar…
pero este
arco no es para recordarte,
porque a
vos… nadie te olvida.
Este arco
es para que el mundo entienda
que existió
un hombre
que
convirtió un simple “¿qué gusto tiene la sal?”
en magia
eterna.
Yo no hice
un Arco del Triunfo…
hice una
puerta.
Una puerta
para que cada chico que pase
vuelva a
creer,
vuelva a
reír,
vuelva a
ser feliz.
Porque vos,
Carlitos…
no te
fuiste.
Te
multiplicaste
en cada
risa,
en cada
aplauso,
y en cada
corazón que todavía juega.
Y mientras
ese arco siga en pie…
tu alegría
también.
Rubén Díaz


