HISTORIA
& REFLEXIÓN
La Patria no se hereda:
Se construye
El día en
que la Patria deja de ser palabra
Es algo que se ejerce.
Muchos la buscan en el pasado: en las estatuas,
en las fechas, en los discursos que se repiten como si fueran una fórmula. Pero
la Patria, si uno la mira de frente, no está ahí. Está en lo que hacemos con
eso.
Belgrano no se quedó en las palabras. Mientras
otros discutían, él construía. Escuelas, producción, esfuerzo, mérito. Sabía
que sin ciudadanos capaces no hay Patria posible. Para él, la libertad no era
un grito: era una responsabilidad.
Después vino Ortega y Gasset a decirlo con
claridad filosófica: la Patria no es solo la tierra de los padres, es la de los
hijos. No es lo que fue, es lo que decidimos que sea. Un proyecto común. Sin
eso, todo se fragmenta, todo se dispersa.
Y entonces aparece Borges, con esa frase que
incomoda porque es verdad:
Nadie es la Patria.
Ni los héroes, ni los símbolos, ni la historia
por sí sola.
La Patria —dice— es un acto perpetuo.
Y ahí está todo.
Porque si es un acto, depende de nosotros.
Si es perpetuo, no termina nunca.
No se hereda.
Se construye.
Se sostiene en cada decisión, en cada gesto, en
cada responsabilidad asumida. La Patria no es algo que nos pertenece: es algo a
lo que debemos estar a la altura.
Ese es el verdadero desafío.
Roberto
Arnaiz
Fuente consultada
