jueves, 19 de septiembre de 2019

Una sonrisa

ESCRIBE EL LECTOR
El valor de una sonrisa
Tengo que decirte algo importante, así que tú, el que está leyendo la nota en este mismo instante deja lo que sea que estés haciendo y presta atención:
Quiero que hoy me hagas un favor: Sonríe. Cuando uno está feliz esto sale solo, ¿Por qué no hacer lo mismo, entonces, pero al revés? ¿Por qué no sonreír para hacernos felices? Vas a ver cómo una sonrisa puede cambiar tu día, una sola sonrisa tiene el poder de cambiar todo el panorama. Puede que tengas problemas, que no hayas tenido un buen día, o que no estés de humor para hacerlo, pero sean cuales sean tus razones, sonríe.
Escúchame: Hay alguien que la está pasando peor. Quizás te lo cruzaste por la calle y no lo notaste. Te puedo asegurar que cuando alguien está triste, es muy reconfortante el ver una cálida sonrisa, sea de quien sea. La sonrisa contagia alegría, da esperanza, y aligera un poco la carga que llevamos todos los días sobre nuestra espalda.
Sé generoso, tienes una muy hermosa sonrisa, en realidad, cualquier sonrisa sincera lo es. Y si tú me haces caso, tú específicamente, muchas personas van a comenzar a sonreír más. Porque esta nota la están leyendo muchas personas, y si todas y cada una me escucha, entonces ¡Todas van a estar sonriendo y haciendo sonreír a las demás! Así que sonríe, verás cómo eso puede cambiar tu día, luego tu semana, tu vida, y la de las demás.
María Agustina Widow Braceli
Fuente: Diario Los Andes, Escribe el lector, Viernes, 1 de marzo de 2019.

Repiensan posiciones

ECONOMÍA
Cómo se preparan los fondos para un Armagedón financiero
Los inversores están "cargados" de acciones en sus carteras como no lo estaban desde fines de los '90. Un interesante artículo de "Barron´s" analiza los posibles escenarios del fin del mundo y qué hacer.
Por Jorge Herrera
La Fed ya hizo la jugada que el mercado esperaba. Sin embargo, persisten una serie de interrogantes que tienen en vilo a los principales fondos de inversión del mundo. Días atrás desde la publicación especializada “Barron’s”, Reshma Kapadia analizó los tres escenarios considerados como posibles Armagedones o escenarios del fin del mundo. “Las mayores amenazas son hoy que la guerra comercial entre EE.UU. y China se convierta en un conflicto total que sumiría al mundo en una recesión y anulara la globalización; el de un escenario deflacionario similar al Japón de los ‘90 que se extienda a través de EE.UU. y Europa; y el de una guerra cibernética donde piratas informáticos podrían paralizar la infraestructura crítica, socavando la confianza y desencadenando un megaconflicto”, sintetiza Kapadia.
Las tenencias accionarias de los inversores como parte de sus activos financieros rondaban el 30% a principios de año. La última vez que fue tan alta se dio a fines de los ‘90. Por eso, señala Kapadia, estrategas, administradores de fondos y asesores financieros comenzaron a considerar sobreponderar los activos refugio. Según algunos de ellos, ya sea que la guerra arancelaria se intensifique o se prolongue, la desventaja es un mundo sin crecimiento donde el sentimiento de riesgo se evapora. Y pese a que los bancos centrales tratan de proporcionar una red de seguridad, sigue siendo una red pequeña con muchos agujeros.
Cada “escenario del fin del mundo” requiere su propia estrategia, pero los bonos del Tesoro de EE.UU., el oro y el dinero en efectivo son elementos básicos. Claro que no todos pueden ofrecer la misma protección que en el pasado. De todos modos, “algunos de los escenarios aterradores que se ciernen sobre los mercados, como un brexit sin acuerdo o un conflicto con Irán, pueden crear agitación regional o agitar los mercados a corto plazo, tienden a no encabezar la lista de los peores escenarios de los administradores y estrategas de fondos”, advierte. Por ejemplo, mientras que una guerra con Irán podría hacer que los precios del petróleo aumenten, el auge del shale oil podría aminorar el retroceso de los activos de riesgo a medida que EE.UU. avanza hacia la independencia energética.
A continuación se brinda un resumen sobre las estrategias relevadas por Kapadia ante cada Armagedón.

La bomba de la deuda

Según los gestores, las preguntas más frecuentes de los clientes no son sobre Irán o China sino sobre la deuda. El déficit de EE.UU. está camino del billón de dólares en 2020, la deuda global está en récord y triplica el tamaño del PBI mundial, y hay u$s16 billones de deuda a tasas de interés negativas. El escenario que quita el sueño es el de una “japonificación” de Europa y EE.UU., con más economías atrapadas en un ciclo de crecimiento anémico y tasas de interés perpetuamente bajas. Las economías no pueden crecer sobrecargadas de deudas pero los inversores buscan más rendimiento, alimentando una burbuja de crédito que aparece y se agita en los mercados financieros. Después de años de política monetaria, los bancos centrales son impotentes e incapaces de detener la crisis.
En este contexto, la liquidez es la reina y los inversores querrán vender activos menos líquidos como deuda de alto rendimiento o bonos a tasa flotante y aumentar el efectivo y los bonos del Tesoro de EE.UU. a largo plazo. Si bien los activos defensivos no son baratos, los bonos del Tesoro se verán baratos en retrospectiva si la japonificación se desarrolla. También el oro sería parte del menú pese a ser una cobertura para la inflación, dado que los bancos centrales siguen reduciendo las tasas o recurren a medidas más desesperadas. Vale recordar que a pesar de que el índice Nikkei 225 perdió dos tercios de su valor durante las décadas perdidas de Japón, de 1992 a 2002, algunas empresas lograron sobrevivir y prosperar. Por eso los gestores buscan empresas con productos y servicios diferenciados y los medios para adaptarse a las cadenas de suministro cambiantes como Duke Energy y JPMorgan Chase por sobre los de productos de consumo tradicionalmente defensivos que son caros y serían vulnerables a mayores aranceles. En el caso de que la deflación se afiance, los inversores se inclinarían hacia compañías con más efectivo que deuda y acciones preferentes que puedan generar ingresos en ausencia de crecimiento. También son atractivos los pagadores de dividendos constantes, en lugar de los de mayor rendimiento.

Enemigos íntimos

La preocupación es que el conflicto comercial entre EE.UU. y China explote. Los aranceles sobre todo el comercio serían solo parte del escenario de pesadilla. EE.UU. podría adoptar una línea más dura para restringir aún más el acceso de China a la tecnología estadounidense, reducir las visas a los ciudadanos chinos e incluso eliminar ciertas acciones chinas de los mercados estadounidenses. Cualquiera de los países podría comenzar una guerra de devaluaciones. China podría tomar represalias con boicots, restricciones en el acceso de las corporaciones estadounidenses a sus 1.400 millones de consumidores y, en un verdadero escenario de juicio final, intensificar las tensiones geopolíticas en los mares del sur de China o con Taiwán y posiblemente restringir el acceso a Taiwán Semiconductor, un proveedor crucial de tecnología global y complejos industriales. Contrarrestar un Armagedón relacionado con China significa comprar oro y bonos del Tesoro de EE.UU., y también yenes (la moneda japonesa actúa como un refugio cuando las tensiones aumentan, pero también lo hace relativamente bien en un mundo en el que los principales bancos centrales se están relajando porque es probable que el Banco de Japón haga lo mínimo). Contraintuitivamente, los inversores también pueden querer inclinarse hacia acciones extranjeras dadas sus valoraciones: los mercados emergentes cotizan a su nivel más bajo en comparación con las acciones estadounidenses desde 2003. Y la historia también ayuda: en los últimos 50 años, el liderazgo entre el índice MSCI EAFE y S&P 500 se invirtió de la tendencia prevaleciente cinco de las siete veces después de que EE.UU. tuvo un mercado bajista. Pero la selectividad está garantizada, con algunos mercados extranjeros mucho más vulnerables a una guerra comercial y una depresión económica mundial que otros. Y en un mundo donde el crecimiento se vuelve cada vez más escaso, Microsoft o los productores de dividendos constantes, incluidas las empresas de telecomunicaciones y oleoductos, tendrán demanda. En el caso de cadenas de suministro mundiales rotas, el crecimiento y los márgenes se verían afectados a medida que las empresas se vuelven menos eficientes y productivas. Pero debido a que este es más un escenario de “rana en agua hirviendo” los estrategas dicen que se requiere una recalibración de las carteras, no solo una cobertura. Eso incluye inclinarse hacia los líderes nacionales de la marca en los EE.UU. (y China) y las empresas pequeñas y medianas enfocadas al mercado doméstico, con los medios para ser ágiles.

Apuestas desactivadas

El más drástico de todos los escenarios es algo que provoca una gran pérdida de confianza en EE.UU., desde exitosos ataques cibernéticos en infraestructuras claves, hasta una crisis de confianza en el liderazgo político o las elecciones. En este caso el escenario de tipo Armagedón que llama más la atención es un ataque cibernético al sistema bancario. El oro sería un refugio natural. Una opción menos pasiva que podría ganar dinero si hubiera un ciberataque: compañías de ciberseguridad, consultores tecnológicos y acciones en la nube. Cualquiera de estos desarrollos podría desencadenar una recesión. Los bonos del Tesoro son una cobertura natural, pero no ofrecerán el mismo nivel de protección que cuando las tasas eran más altas, una razón por la cual los inversores también pueden querer estrategias a largo plazo o neutrales.
Fuente: Diario Ámbito Financiero, 19 septiembre 2019.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

Salarios

NEGOCIOS
Salarios: empresas aumentan previsión, pero los incrementos quedarán por debajo de la inflación

Luego de la devaluación post PASO las compañías están recalculando los salarios para sus empleados. Pero no podrán ni siquiera empatar la inflación.

Los salarios de Argentina medidos en dólares son los más bajos de la región para todos los niveles de la organización. Foto: Pixabay
Por Matías Ortega
mortega@ambito.com.ar
Luego del salto del dólar a cerca de $59 -aunque llegó a cotizar por encima de los $60- las empresas están recalculando su previsión presupuestaria para ajustar los salarios de sus trabajadores tanto dentro como fuera de convenio, aunque lo harán por debajo de la inflación estimada para el año, que según consultoras privadas estará por encima del 50%. Los sueldos volvería a quedar rezagados en 2019 y los empleados perderían poder adquisitivo.
Así se desprende de relevamientos que hicieron dos compañías especializadas en Recursos Humanos, que encuestaron cientos de compañías tras las elecciones del pasado 11 de agosto. La media de incrementos estará apenas por encima del 40%.
La consultora Willis Towers Watson sondeó a más de 350 empresas, de las cuales 3 de cada 4 afirmaron que reajustarán salarios. En promedio el aumento ronda el 44%, cuando antes de las elecciones estimaban hacerlo en no más de 39%. De hecho, un 24,7% ya tiene nuevos presupuestos aprobados, mientras que el 75,3% aún lo está negociando.
La mayoría de las empresas, un 44%, aplica este año dos ajustes salariales; y un 34% lo hace tres veces. En tanto, el 56% aseguró que si la inflación anual resulta mayor que el presupuesto salarial, prevé compensar a sus empleados en 2020. De ellas, el 73% lo haría vía incremento salarial; otro 27% a través de un bono; mientras que el 23%, a través de otras acciones, como aumentar o mejorar otros beneficios. Otra opción que barajan es adelantar la fecha del primer ajuste salarial del año próximo.
Por su parte, la consultora Mercer difundió un relevamiento realizado en agosto, después de las PASO, que señala que las empresas prevén otorgar un incremento del 41,7% en mediana para 2019 para el personal fuera de convenio. “Tomando como referencia una inflación proyectada de 54% para 2019 como señalan fuentes privadas, los salarios del personal fuera de convenio estarían perdiendo varios puntos contra la inflación este año, tal como sucedió en 2018”, destacó Mercedes Bernardi, Lider de Career Products.
Fuente: Mercer
El informe fue presentado durante el Mercer Journey #31 “Ready 4D Future”, realizado en la Usina del Arte la semana pasada. Allí, el economista Santiago Bulat, opinó: “Si bien la inflación mensual venía bajando desde mayo y parecía que se iba a encauzar, después de las PASO volvió a incrementarse y mientras que antes se estimaba que la inflación anual estaría cerca del 40%, ahora se espera esté 15 puntos más arriba”.
Según el relevamiento, antes de las elecciones las empresas proyectaban otorgar un 38% de incremento en base a una inflación estimada para el 2019 del 40,1%. En otro relevamiento previo de mayo de este año, preveían otorgar un 34,5% con una inflación proyectada del 38,2% para este año. La devaluación que comenzó el 12 de agosto cambió el panorama.
En este sentido, el 44% de las empresas señaló que modificará el presupuesto de incrementos salariales para 2019; y un 46% no lo tiene definido aún. “Ésta es la mejor información que tenemos hoy, pero es una situación muy dinámica y existe mucha dispersión en los datos abiertos. La mediana del 41,7% no es un numero cerrado y podría transformarse en un número más alto”, aclaró Bernardi.
Otra tendencia que se observa en el relevamiento, en el que participaron 344 empresas, es que se incrementó el porcentaje de empresas que darán 3 y 4 aumentos en el 2019, en relación a la medición del mes de mayo. “Se destaca también que un 11% dará 5 o más incrementos este año. Es bajo, pero es una minoría que viene creciendo”, agregó la experta. “Antes todo el mercado se movía igual, otorgando incrementos principalmente en abril y setiembre. Ahora lo que vemos es que hay aumentos en todos los meses del año. Se dispersaron mucho los momentos de otorgamiento de aumentos”, expresó.
Las industrias que mayores incrementos prevén otorgar son: Bancos (55%); servicios financieros (44,9%); servicios de salud (44,29%) y High Tech (44%). “Aquellas empresas cuya actividad está asociada a un sindicado que firmó en 2019 un acuerdo con cláusula gatillo de revisión y que tienen gran cantidad de personas bajo su convenio son las que están mejor posicionadas. Se observa dispersión tanto en los datos abiertos como dentro de las distintas industrias”, explicó.

Previsión salarial 2020

En cuanto a la previsión salarial para 2020, ambas consultoras coinciden en que los aumentos serán superiores al 30%. Para Mercer el presupuesto de incremento para el año que viene se ubica en un 35%, cuando antes de las PASO el estimado era del 30%. Mientras que Willis Towers Watson sostiene que el 60,1% de las compañías dijo que ya trabaja en ese presupuesto, y que en promedio estiman una inflación de 34,8%, con una variación de 30% a 40% entre las que menos y más calculan. Y trabajan en subas salariales de 34% promedio, con un abanico de 30% a 36,5%.
En cuanto a la comparación regional, los salarios de Argentina medidos en dólares son los más bajos de la región para todos los niveles de la organización; siendo más altos los de Chile, Paraguay y México. También el costo de vida de Argentina es el más bajo de la región. Argentina es especialmente menos competitiva en los niveles de Gerente, Gerente Sr y Director.
Fuente: Diario Ámbito Financiero, 18 septiembre 2019.

martes, 17 de septiembre de 2019

Economía

“A nadie le escapa que Argentina está en crisis económica”
Opiniones
Superar la grieta económica, el desafío por delante
En este contexto, resulta deseable hacer aportes que contribuyan a la adopción de un conjunto de medidas que permitan abordar la situación actual y, a su vez, recuperar un horizonte de crecimiento.
Así como la "grieta" ha generado divisiones innecesarias en los argentinos, fomentando el odio y dificultando las construcciones colectivas, aquí también, en el plano económico, nos equivocamos si creemos que la solución ideal supone adoptar posturas extremas. Foto: Pixabay
Por Gonzalo Saglione*
A nadie le escapa que Argentina está en crisis económica, ahí creo que todos estamos de acuerdo. Las diferencias empiezan a aflorar cuando queremos conversar sobre las causas, orígenes y políticas necesarias para superarla.
Si focalizamos la mirada en los aspectos financieros, nos encontraremos con una devaluación que supera el 200% en los últimos 18 meses, inflación creciente, riesgo país en elevados registros históricos, tasas de interés exorbitantes que imposibilitan el financiamiento del consumo y la producción, etc.
Este escenario financiero convive con una economía real que no muestra un mejor desempeño, sino todo lo contrario. Se proyecta, para 2019, una caída del PBI superior al 2% (que se acumula con la caída de 2018). El PBI per cápita en 2019 resultará inferior al del año 2011 (casi una década con retroceso neto, pérdida de producción). Los datos sobre el nivel de empleo, pobreza, subutilización de la capacidad instalada, etc., no son más alentadores.
En este contexto, resulta deseable hacer aportes que contribuyan a la adopción de un conjunto de medidas que permitan abordar la situación actual y, a su vez, recuperar un horizonte de crecimiento.
Sería un gran error creer que una vez superada la difícil coyuntura financiera habremos solucionado los problemas estructurales de la economía argentina. Muy por el contrario, estabilizar la economía tan sólo constituye una condición necesaria para abordar los cambios en las políticas económicas que la llevaron a esta situación.
Y es aquí donde me permito utilizar el concepto de “grieta económica”, entendiendo como tal a las miradas que han prevalecido en la última década respecto del funcionamiento de la macroeconomía nacional.
Hasta el año 2015 se apostó por un crecimiento que no podía sostenerse en el largo plazo, ya que sólo estaba apuntalado por el aumento del consumo y del gasto público, pero sin prestar la debida atención al proceso de Inversiones y de Exportaciones. La debilidad de este modelo viene dada por la necesaria inflación que trae consigo, ya que si la demanda de bienes y servicios crece más que la oferta (dada la falta de inversiones) se generan presiones alcistas sobre los precios y por la escasez de divisas (las conocidas situaciones de extrangulamiento externo que periódicamente ha sufrido nuestra economía).
Desde el otro extremo, los programas de ajuste proponen una reducción en el gasto público, en favor de un supuesto funcionamiento más aceitado del mercado que promueva incentivos en favor de una mayor eficiencia de la economía. Una menor intervención estatal supone una redistribución del ingreso en favor de las clases más adineradas (con menor propensión marginal a consumir y mayor propensión a atesorar en moneda extranjera).
Esa pérdida de ingresos de los sectores más populares impacta en un menor Consumo, lo que sumado a la caída del Gasto Público empuja la economía a la baja. Eso sólo puede ser compensado en tanto exista un fuerte proceso inversor (lo que requiere bajas tasas de interés) o un boom exportador. Cuando recordamos frases tales como “lluvia de inversiones” o “supermercado del mundo”, podemos concluir fácilmente que por aquí pasaba la apuesta del modelo implementado desde 2015.
Encontrar la síntesis y el equilibrio apropiado entre ambas posturas es el gran desafío al momento de diseñar la política económica para nuestro país, cuya historia no podemos desconocer porque ordena la toma de decisiones de los actores económicos (problemas de confianza en la moneda, riesgo bancario, cambios repentinos de las reglas de juego, etc.). Dicho de otro modo, debemos ser conscientes, al diseñar políticas económicas, que los argentinos van a tomar decisiones económicas teniendo esos escenarios como posibles. Desconocer esto supone partir de un diagnóstico equivocado.
Cómo transitar un camino intermedio que fortalezca el mercado interno, con capacidad de consumo de nuestra población, sin comprometer la competitividad exportadora de nuestra producción y generando incentivos a favor de la inversión, es el gran interrogante.
El aumento del consumo será sostenible si viene de la mano de un mayor salario real. El crecimiento genuino del salario real es aquél que se sustenta en una mayor productividad. Debemos aspirar a mejorar la productividad de nuestra economía, tanto en el ámbito del empleo público como privado. La productividad es un término deseable para la economía, que no debería ser identificada como específica de un espacio ideológico determinado.
La productividad es un elemento necesario para fomentar las exportaciones. Sin embargo, también se requiere, a tal efecto, promover acuerdos comerciales con otros países que sean favorables para los intereses nacionales. De igual modo, las mejoras de la infraestructura pública actúan también como un elemento que ayuda a construir la competitividad de nuestras exportaciones.
Respecto de la promoción de las inversiones, resulta crucial crear reglas de juego que sean sostenibles y previsibles en el tiempo (la tan mentada seguridad jurídica), con un sistema financiero que cumpla su rol de canalizar el ahorro hacia la inversión.
Así como la “grieta” ha generado divisiones innecesarias en los argentinos, fomentando el odio y dificultando las construcciones colectivas, aquí también, en el plano económico, nos equivocamos si creemos que la solución ideal supone adoptar posturas extremas. Debemos encontrar un equilibrio apropiado que nos permita aprovechar las ventajas que supone una economía abierta (tanto en lo comercial como en lo financiero), sin renunciar a las potestades reguladoras que necesariamente debe aplicar la política pública.
(*) Ministro de Economía de la Provincia de Santa Fe
Fuente: Diario Ámbito Financiero, 17 septiembre 2019.