miércoles, 16 de agosto de 2017

Gorgoritear de lexías literarias

En la Biblioteca Popular Rotaria de Isidro Casanova, el martes 15 de agosto se llevo a cabo un nuevo encuentro del Taller Literario y Cultural Delfor Santos Soto.
El taller es coordinado por Ricardo Díaz Montarte y en el se reflexionó sobre el lector, se leyó y se comentó de literatura matancera, de las Antologías de Autores y la obra "Vuelo de Peronchas" de José Enrique Paredero. Además se realizó lecturas de textos propios de los talleristas.  Quedando pendientes nuevas lecturas. La tarde literaria se compartió con las experiencias de Miguel Ángel Pedroso, Estefanía Ocampo, Osvaldo Fernández Libramento, Nazareno Domínguez, Rosa Oviedo,  la bibliotecaria Nelly Llamosas y Patricia Suñer. Próximo encuentro martes 22 de agosto.


Actualidad literaria

Inés Garland
Preguntas sobre el amor en brazos de un hombre casado
Siempre trabajó sobre los vínculos: el amor, el desamor, el sexo. En su nueva novela, la escritora va a fondo.
Por Verónica Abdala
Inés Garland escribió su primer cuento a los 11 años. En ese cuento, una princesa se enamora de un soldado tijera que la corta en pedazos. Entonces, ella se hace un bollito y llora en soledad. Ahora, en la madurez, la escritora reconoce que sus relatos siguen girando en torno de la problemática de los vínculos, el amor y el desamor, el desencuentro entre los géneros. La necesidad de la cercanía también, y el temor a la entrega. La preservación del statu quo, por puro respeto a la tradición. Y sobre el sexo, una fuerza que juzga “sagrada” y puede convencer a dos personas –al menos temporalmente- de que entre ellas no media distancia. En Una vida más verdadera (Alfaguara), su nueva nouvelle, la autora vuelve a demostrar que está dispuesta a ir a fondo.
-Me han dicho que hago desnudos en hora pico, y creo eso en parte es cierto: yo tengo avidez por entender, y no mido el costo, cuando escribo. Estamos muy habituados a cortar el lazo con la emoción y yo necesito religar emociones y escenas. Eso es lo que hago a través de la escritura, muchas veces de manera descarnada, en términos de mi exposición emocional -dice.
Los protagonistas de Una vida más verdadera son una pareja de amantes, que reinician su relación después de varias décadas sin verse. Tuvieron un romance en la adolescencia –ella 13, él 18-, y 40 años más tarde, el encuentro los conmueve. Ella está divorciada, estudia dramaturgia y tiene una hija. Él está casado, tiene cuatro hijos y no piensa en separarse de su esposa. El único plan será disfrutar de sus encuentros clandestinos (“Los viernes son nuestros”, dirá la narradora), hasta que irrumpan las preguntas: ¿es una relación de dos? ¿de tres? ¿El amor y la posesión se confunden? ¿Por dónde pasa la felicidad real?
“Me doy cuenta de que con los años va variando mi idea el amor, y las preguntas son una constante en mi vida y en mi obra”, explica Garland a Clarín.
¿A qué obedece, en definitiva esa necesidad de encontrarnos?
En el caso del personaje femenino hay una idealización muy clara: ella busca la entrega absoluta, la fusión con él. Tiene esa necesidad de unión totalizante, que por momentos parece producirse a través del sexo: quieren devorarse, poseerse, fundirse.
Ella llora de felicidad: “es un llanto dulce, un dolor en el cuerpo que se suelta”, dice.
El sexo, que es tan importante para ellos, es una de las maneras sublimes que tenemos de religar con el otro, pero hay otras cosas que entendemos menos: ¿por qué esa persona, por qué en ese momento, con esos obstáculos o con esa facilidad? Creo que, en parte, yo escribo sobre la necesidad misma del encuentro. Y también sobre esa imposibilidad.
¿El amor es una imposibilidad, entonces, en los términos en los que está planteado en la novela?
Esa es la gran pregunta: ¿es posible el amor, en términos de una entrega total? La idea del amor romántico y perdurable no es la única posible, eso es lo que nos cuesta entender. Y a veces es un destello, ese encuentro.
¿Creés que las mujeres le tememos más a la soledad, nos cuesta más pensarnos solas?
El mandato de la pareja sigue siendo fuertísimo, y los hombres tampoco aprendieron a estar solos, ni a convivir con sus fisuras internas. Terminan una relación, por ejemplo y creen enamorarse a los dos minutos de otra persona, que además es igual a la anterior...Si supiéramos estar bien solos, podríamos, seguramente, construir relaciones más sanas. No poder estar solos es una forma de desconexión, de las tantas a las que nos hemos acostumbrado. Hay que bancarse la soledad: muchas veces provee de una riqueza enorme y otras produce una angustia espantosa, pero olvidamos que lo mismo ocurre con algunas relaciones.
¿La verdad a la que alude el título del libro tiene que ver con sortear esa desconexión emocional?
Cada uno interpretará qué vuelve su vida más verdadera, yo no doy una respuesta sobre eso. En mi caso, la escritura es la herramienta para desplegar preguntas; creo que en cada libro voy como excavando más hondo. Me impresiona la energía que invertimos en controlar las emociones, y me niego ese control. Hay quienes se sienten más seguros así, creyendo que dominan su emoción, como si bajo control estuvieran a salvo. Se los ve mucho más preocupados por agradar que por saber qué desean. Es lo contrario de lo que proponen mis libros; tiremos de la hilacha, descosamos, preguntémonos por lo la verdad, porque eso es válido en sí mismo, más allá del costo que conlleve.
La moral y el amor se contradicen, en esta historia de ficción.
Por supuesto, la moral es una cosa y otra cosa es el amor. Siempre es más fácil criticar una relación extramatrimonial, por ejemplo, que replantearnos el tema de la posesión: ¿qué haríamos si la fidelidad o la monogamia no fueran mandatos aceptados, y si nadie nos criticara por estar con quién quisiéramos? Si tuviéramos la certeza de que nadie va a salir lastimado, además. Yo creo que sería un problema para muchos enfrentarse a lo que quieren de verdad.
¿Es necesario ese resquebrajamiento de las formas más rígidas a las que se asocia el amor?
A mí me parece muy positivo. Uno ve, por ejemplo, muchos matrimonios que son una mentira, gente que vive para perpetuar el statu quo, aunque también haya otros muy felices. Si alguien está con vos debería ser para ayudarte a ser más vos, no menos vos. ¿Cuántas relaciones, sin embargo, respetan ese principio? No importa la forma que adopte el amor, ni cuánto dura, la verdad. En este caso, ¿sería más verdadero que el personaje de él dejara a su esposa para quedarse con la narradora? ¿Que ella se alejara de él? ¿Que mantuvieran esa suerte de triángulo? Yo no doy la respuesta. Sí planteo que él fue alejándose de aquellas cosas que le gustaban en la juventud para sostener un matrimonio, una familia. Una pareja puede interferir entre vos y tu deseo o, por contrario, ayudarte a descubrirlo y concretarlo. Cada persona saca algo distinto de vos, te muestra una versión de lo que sos, y a veces también nos enamoramos de eso.
¿Las mujeres aceptamos más dócilmente los mandatos?
No lo creo. El machismo también es una cárcel para los hombres. Ellos tienen una libertad que en apariencia es mayor, pero muchas veces no se atreven a hacer lo que sienten o a decirlo. Obvio que las mujeres hemos estado mucho más apretadas, pero también los hombres les tienen terror a las mujeres libres y a la libertad también. Todos perdemos, si no nos animamos. Hay que animarse, también a la contradicción.
La narradora (“Quiero que se separe. No quiero que se separe”) enfrenta la contradicción...
Sí, y eso incomoda. Nos da miedo no tener todo claro. Pero también somos eso y ella es todo eso junto: lo que quiere y lo que no, lo que no sabe.
Diseccionás a tus criaturas.
Yo también me someto a ese análisis y eso a veces me resulta agotador.
¿Qué buscamos, finalmente?
La profundidad en la comunicación, aunque sea momentánea. En el amor se juega la posibilidad de mirar al otro y quererlo tal cual es, sin proyectar solo ‘mi molde’ o mi conveniencia.
Trascender el ego, entonces.
Es un movimiento de inclusión.
Así escribe
Sigue casado. Yo sabía que se había casado. Le digo que hace treinta años que no nos vemos y me cuenta esa vez que nos vimos y yo no recordaba. Dice que fue en un bar donde tocaba un trío, que él se acercó a saludarme y le dije ¿tantos años sin vernos y me vas a saludar así? No me acuerdo de haberle dicho eso, pero cuando lo dice me viene la escena, él inclinado sobre mí, su formalidad, mi conmoción. Se lo debo haber dicho con la voz juguetona. La voz juguetona es muy seria con algunos sentimientos. Y él fue mi primer amor. Ahora tiene cuatro hijos. Quiere a su mujer. Quiere a su familia. Y también quiere verme a mí. Y yo lo quiero ver a él. Cómo no. Una cosa es una cosa y otras cosa es otra cosa. El problema es que después mezclamos todo.
GARLAND BÁSICO
Inés Garland (Buenos Aires, 1960) es autora de la novela “El rey de los centauros” y los libros de cuentos “Una reina perfecta” -premiado en 2005 por el Fondo Nacional de las Artes, por un jurado compuesto por Liliana Heker, Ana María Shua y Vicente Battista- y “La arquitectura del Océano”, entre otras obras. Formada en el taller literario de Liliana Heker, recibió, en 2009, el premio ALIJA por su novela juvenil “Piedra, papel o tijera”, que también la hizo merecedora del Deutscher Jugendliteraturpreis, uno de los premios más importantes del mundo editorial en Europa.
Fuente: Clarín – Cultura – 15-08-2017. https://www.clarin.com/cultura/preguntas-amor-brazos-hombre-casado_0_rkwmQ6x_b.html

martes, 15 de agosto de 2017

Candado de vida en la mar

Admírese, interprétese, con la capacidad justa para pensar sin pronunciar palabras. 
Sáquese conclusiones y llénese el corazón de esperanza. 
Sandra Cisneros

sábado, 12 de agosto de 2017

Las Huellas en la tierra de los pueblos originarios

La cultura es la sonrisa
Una reciente colección dedicada a los pueblos originarios de la Argentina y del resto de América sobresale por sus rasgos distintivos. El que salta a simple vista, el de las ilustraciones de Huadi, que imprimen su trazo de marca propia ya desde la tapa, y que a lo largo del libro encuentran gran despliegue. Está también el tratamiento que le da a los textos Nahuel Sugoborno, una dinámica presentación de relatos breves que no pierden profundidad, y que hace lugar para incluir poesías y cuentos de cada cultura. Con dos primeros volúmenes enfocados en los mapuches y los incas, la colección Huellas en la tierra, editada por Eudeba, ya tiene en marcha nuevos títulos sobre guaraníes, mayas y onas (selk’nam), y programa también abarcar a los aztecas, tobas (qom), tehuelches, wichís, siux, esquimales y yámanas, entre otros.
“Me pareció que era importante que el contenido fuera sintético y preciso, y que cada texto tuviera un ‘cierre’ en sí mismo. La idea era lograr un producto ágil y moderno, con información concentrada, pero sin simplificar ni lavar conceptos”, explica Sugoborno, periodista especializado en divulgación científica. Cada doble página de estos libros es independiente, y a su vez incluye distintos textos, también independientes. Así, las secciones organizadas en temas como “Historia”, “Organización social” o “Creencias”, incluyen pequeños textos específicos que logran un panorama general. Por eso los libros pueden abordarse desde cualquier página e incluso desde cualquier subtítulo dentro de una doble página. De hecho, no tienen índice ni numeración de páginas, apenas una introducción general. Una de estas secciones es “Actualidad”, y Sugoborno define su importancia: “Es importante resaltar que, a pesar del paso del tiempo y el cruel intento de exterminio, los distintos pueblos originarios no son cosa del pasado; están presentes, en mayor o menor medida. Incluso aquellos que han perdido su modo de vida tradicional, su lengua y sus costumbres, intentan preservar su identidad a través de los descendientes que quedan”.
La “prehistoria” de esta colección está en otra que habían hecho juntos años atrás Huadi y Sugoborno, dedicada a cuentos de culturas indígenas. Aquel trabajo dejó sellada una amistad, y también las ganas de hacer “algo con indígenas”. “Entonces yo me puse a pensar en una colección. Descarté una selección de cuentos o mitos, porque ya lo habíamos hecho y porque también había bastante publicado ya. Imaginé una colección dedicada a las culturas originarias de la Argentina y de América; introductoria, para chicos en edad escolar, pero que también pudiera ser aprovechada por cualquiera que quisiera introducirse en el conocimiento de los distintos pueblos originarios del continente”, cuenta el periodista. 
Las ilustraciones de Huadi le otorgan una impronta muy particular a esta colección. “Huadi es coautor de la colección porque sus ilustraciones son las que realmente dan vida a los textos. Su interés por los pueblos originarios estimula su creatividad y originalidad”, destaca Sugoborno. “Para cada libro nos reunimos con muchísimo material bibliográfico y documentación gráfica. Sus ilustraciones guardan un cuidado extremo por la precisión histórica y antropológica, pero no pierden ese carácter personal que hace tan originales a sus creaciones. En esta colección en particular, Huadi incorporó una técnica de collage, en donde interviene las ilustraciones con fotografías en partes de sus trabajos”. Bien destacados en un libro de gran formato, ilustraciones y textos lucen en estas Huellas de la tierra.
Por Karina Micheletto
Fuente: https://www.pagina12.com.ar/56033-la-cultura-es-la-sonrisa

viernes, 11 de agosto de 2017

Las propiedades de la cultura

Desarrollo del tema
¿Qué es cultura?
¿Cómo es la cultura?
¿En qué instante fue amonedado el término cultura?
¿Cuáles son sus propiedades primordiales?

Descripción de la Cultura

El término cultura proviene del vocablo latino cultura y éste a su vez de colore, cuyo sentido es habitar, cultivar, proteger u honrar, sentidos todos aplicables al ámbito del hogar, las tradiciones y las herencias.
Sin embargo, el sentido de la palabra cultura ha variado a lo largo de los tiempos. Inicialmente vinculado con la labranza y el mundo agrícola (de allí cultivar, cultivo), comparte orígenes con las palabras colono y culto, a las que dejó de lado en su camino a convertirse en una categoría abstracta y fundamental en la consideración de mundo del hombre moderno.
Actualmente por cultura entendemos dos distintas ideas:
El afán por el conocimiento y las bellas artes, las humanidades y los saberes. De allí una “persona culta” o “inculta”. A este ámbito se le conoce como alta cultura.
El conjunto de saberes, técnicas, creencias, tradiciones, narraciones y otras elaboraciones discursivas que definen la manera específica en que un conjunto humano de lidia con el mundo y consigo mismo.

Propiedades primordiales de la cultura

1) La inicial apariciones de la expresión

Quizá la aparición histórica del término cultura que más relevante se muestra para su historia y definición sea la del romano Cicerón, en sus Tusculanae disputationes del año 45 a.C., en donde abogaba por la cultivación del espíritu (cultura animi) como un ideal humano, valiéndose de una metáfora agrícola para bautizarlo.
Es posible que el sentido original del término fuera el que aún conserva en usos modernos como apicultura, piscicultura o agricultura, vinculados con el arte de la siembra o la cosecha.
Y así se mantendrá hasta pasado el Medioevo, cuando la Ilustración encuentre en dicha metáfora la posibilidad de distinguir entre el estado natural (salvaje) y el campo cultivado, vale decir, cuando se funda la distinción entre naturaleza y cultura.

2) Homólogo de humanidad

A partir del culto a la razón humana que nació con la Ilustración europea, el término cultura pasa a representar los valores de la civilización, de la mano de la idea del progreso. Este giro, a la vez, vincularía de manera estrecha a la cultura con lo patrio, en tanto su cultura particular sería el orgullo de las naciones.
Así, el proceso civilizatorio implicaría el paulatino perfeccionamiento de los pactos sociales, las normativas jurídicas, formas de gobierno y la acumulación progresiva de los saberes humanos: todo ello vendría a ser luego la cultura.
Sin embargo, las vertientes universalistas y nacionalistas (francesa y alemana) tomarían el término para sí y sembrarían una dualidad en su seno, pues nacería la cultura universal y también las culturas locales. Una tensión que permanecerá más o menos irresuelta hasta nuestros días.

3) Diferentes hábitos

Para las diversas ciencias sociales, el concepto de cultura nace en el siglo XIX, cuando muchas de ellas eran aún disciplinas jóvenes. Dicho contexto la obliga a tener que ver con las maneras de pensar la sociedad humana que en esa época imperaban: los primeros sociólogos como Émile Durkheim nunca se sintieron cómodos con el término, y es la opinión general que Carlos Marx hizo bastante de lado a la cultura en sus filosofías sociales.
La antropología, en cambio, se fundaría teniendo el concepto de cultura muy en el centro, a menudo teniéndola como resultado de ciertos devenires históricos de la sociedad.
Finalmente, en UNESCO se define cultura como “el conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social y que abarca, además de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”.

4) Cometido comunitario

La cultura opera, desde el punto de vista de lo comunitario, como una red de sentidos y símbolos que construyen una noción de pertenencia, un nosotros. Dicha noción puede ser la de un conjunto humano minoritario, tribal, o la de un hemisferio, o incluso ciertos arquetipos culturales son comunes a la humanidad entera.
La fabricación de dicha red, en efecto, ha sido asunto de siglos y milenios de hibridación y traducción de ciertos contenidos psíquicos primigenios, junto a las presiones propias de nuestro espíritu gregario, que conducen a la elaboración de lenguajes comunes y a la categorización imaginaria del mundo.

5) Sistematicidad emblemática

La cultura opera como un sistema de emblemas que tienen distinta o variada elaboración. He allí que existan conexiones discusivas y fácticas entre rituales, representaciones artísticas y estereotipos culturales entre los integrantes de una comunidad y, más aún, entre distintos grupos sociales.
La cultura, en tanto sistema, opera en base a la inclusión y la exclusión de los otros, en base a la afirmación de un colectivo y la singularidad del hombre en tanto individuo. Se trata, en última instancia, de un sistema de símbolos sostenido en el lenguaje verbal pero tal vez previo a su existencia, cuyo cometido es ordenar psicoafectivamente la realidad de los individuos.

6) Primogenitura

La cultura se transmite y perpetúa en el tiempo, y varía también al hacerlo. Esto ocurre en la educación formal e informal: tanto la que forma parte de las políticas educativas y culturales de un Estado en cuestión, a través de sus escuelas, museos, programación artística e histórica; como la que se transmite entre padres e hijos, entre grupos de influencia, medios de comunicación y el habla común, cotidiana, en la cual se refuerzan valores y puntos de vista populares.
En muchos sentidos se busca preservar la cultura (su contenido tradicional y heredado de ancestros locales), pero también se sabe que el campo cultural es un organismo vivo y en perpetua mutación, tanto como un campo de combate: así que hay discursos en elaboración y otros en franca pérdida, a lo largo del tiempo.

7) Dogma

En la cultura están contenidas las creencias de un grupo humano específico: sus modos de religiosidad específicos, sus supersticiones, sus reminiscencias mágicas o primitivas. Pero también su fe en la ciencia, en doctrinas modernas del progreso o su fervor por la filosofía y las artes del pensamiento, en tantas herramientas de interpretación del mundo que nos rodea.

8) Valores, preceptos y penalidades

La enseñanza moral y ética forma parte también del contenido cultural de las naciones. Sus aproximaciones al otro, a la ley, al delito, sus ideas de lo sancionable, lo aconsejable y lo réprobo, a menudo de la mano de su pensamiento político y religioso. La cortesía, el protocolo, el ordenamiento de los roles sociales y el sentido de la justicia forman parte de ello.

9) La alta y baja cultura

Las manifestaciones artísticas, filosóficas y arquitectónicas de un pueblo forman quizá la parte más visible, exportable y celebrada de su cultura. Al conjunto de dichas manifestaciones se las considera alta cultura cuando en contacto con el discurso de las élites y baja cultura o cultura popular cuando representa los modelos tradicionales del folklore y las masas.

10) Ciencia y tecnología

Aunque normalmente no se lo piense así, la ciencia y la tecnología forman parte importante de la cultura contemporánea. No sólo por su importancia en hacer del mundo un lugar semejante a lo que de él imaginamos, sino porque modelan, contaminan y forman parte de nuestra manera de interrelacionarnos.
Hoy en día se habla de cultura digital, cultura 2.0 y otros términos que apuntan a un sector creciente del ejercicio cultural que se produce en Internet y redes sociales.