viernes, 22 de mayo de 2026

Los Chisperos

HISTORIA

DOMINGO FRENCH Y ANTONIO BERUTI

LOS HOMBRES QUE EMPUJARON LA REVOLUCIÓN

LA REVOLUCIÓN DE MAYO NO FUE UN ACTO ESCOLAR

Durante décadas la historia oficial presentó a French y Beruti como dos caballeros simpáticos que repartían escarapelas celestes y blancas frente al Cabildo. Pero la verdadera historia fue mucho más conflictiva, intensa y popular. La Revolución de Mayo no nació en un clima pacífico ni ceremonial: fue una disputa de poder atravesada por conspiraciones, movilización callejera, amenazas y presión popular contra el poder virreinal.

La versión escolar liberal transformó aquellos hechos en una escena infantil para ocultar el verdadero carácter político y revolucionario de Mayo. Porque reconocer el papel de French y Beruti implica aceptar que la revolución no fue solamente obra de abogados ilustrados y comerciantes acomodados, sino también de sectores populares movilizados. Sin la irrupción del pueblo en las calles, la Revolución de Mayo probablemente habría quedado reducida a un simple cambio de autoridades dentro de la misma elite porteña.

LOS “INFERNALES” Y LA IRRUPCIÓN POPULAR

French y Beruti encabezaban un grupo de choque conocido como “los infernales” o “los chisperos”, llamados así por las armas de chispa que utilizaban. Estaba integrado por orilleros, milicianos, trabajadores urbanos, hombres humildes de los suburbios y algunos jóvenes criollos de familias acomodadas comprometidos con la causa patriota.

Mientras los sectores ilustrados debatían en tertulias y conspiraban en la jabonería de Vieytes o en la casa de Rodríguez Peña, los infernales recorrían las calles gritando contra Cisneros, reclamando Cabildo Abierto y creando un clima de agitación permanente. Su fuerza no estaba en los discursos inspirados en Rousseau o Voltaire, sino en la capacidad de movilizar al pueblo y ejercer presión sobre las autoridades coloniales.

Los españolistas los consideraban una banda peligrosa. Y efectivamente estaban decididos a impedir que el poder continuara en manos del virrey y de los comerciantes monopolistas españoles. La historia liberal intentó minimizar este aspecto porque reconocerlo implica admitir que hubo una verdadera participación popular en el nacimiento de la patria.

EL CONTROL DE LA PLAZA Y LA PRESIÓN REVOLUCIONARIA

El 22 de mayo de 1810 French y Beruti controlaron los accesos al Cabildo Abierto junto con sectores de las milicias criollas. Favorecían el ingreso de revolucionarios y dificultaban la presencia de españolistas. Allí comenzaron a utilizarse cintas blancas para identificar a los patriotas y diferenciarlos de los partidarios del virrey.

La famosa historia de las escarapelas celestes y blancas repartidas por French y Beruti es una construcción posterior de la tradición escolar. La escarapela nacional recién aparecería oficialmente en 1812, cuando Manuel Belgrano impulsó su adopción para las tropas patriotas durante las guerras de la independencia. En mayo de 1810 aquellas cintas tenían principalmente un sentido político y práctico: identificar a los revolucionarios en medio de una situación extremadamente tensa.

La presión ejercida por los infernales fue decisiva. El síndico Julián de Leyva terminó anunciando la convocatoria al Cabildo Abierto ante el temor de que la situación se desbordara. No fueron solamente los discursos de los patriotas ilustrados los que hicieron avanzar la revolución: también pesó la presencia de hombres movilizados en las calles.

LA REVOLUCIÓN ESTUVO A PUNTO DE SER NEUTRALIZADA

El movimiento revolucionario casi fue contenido cuando el Cabildo intentó formar una Junta presidida por el propio Cisneros junto con algunos criollos moderados. Muchos sectores acomodados consideraban que ya se había avanzado demasiado y buscaban una salida negociada que mantuviera parte del viejo orden colonial.

Fue entonces cuando volvió a hacerse sentir la presión popular organizada. Los chisperos y sectores de las milicias salieron nuevamente a las calles exigiendo la caída definitiva del virrey. Según las memorias de French y Beruti, lograron movilizar a centenares de hombres dispuestos incluso a intervenir por la fuerza si la revolución era frenada. Tomás Guido recordaría años más tarde el papel decisivo de Beruti en aquellas horas críticas, cuando las discusiones entre los revolucionarios parecían no llegar a ningún acuerdo. Según su relato, fue Beruti quien terminó redactando la lista de integrantes que conformaría la Primera Junta.

EL NACIMIENTO DE LA PRIMERA JUNTA

El 25 de mayo persistían las vacilaciones dentro del Cabildo. Los cabildantes seguían resistiéndose a aceptar plenamente el nuevo gobierno revolucionario. Fue entonces cuando la presión alcanzó su punto máximo.

French exigía definiciones inmediatas mientras los infernales rodeaban la plaza. Según testimonios de la época, Beruti irrumpió junto a un grupo de chisperos para reclamar que se reconociera la voluntad popular y se nombrara una Junta sin Cisneros. También advirtió que las tropas y el pueblo movilizado ya no podían ser contenidos. La famosa frase “el pueblo quiere saber de qué se trata” nació en ese clima de enorme tensión política y presión revolucionaria. La Primera Junta no fue solamente el resultado de acuerdos entre dirigentes ilustrados: también fue consecuencia de la movilización popular y de la presión ejercida desde las calles.

MUCHO MÁS QUE ESCARAPELAS

Reducir a French y Beruti a simples repartidores de escarapelas fue una forma de vaciar políticamente su figura. En realidad, fueron organizadores, agitadores y militantes revolucionarios fundamentales para el triunfo de Mayo. Representaban el costado popular y combativo de la revolución. La historia oficial prefirió convertirlos en personajes decorativos porque admitir su verdadero papel implica reconocer que la patria también nació de la presión del pueblo movilizado y no solamente de acuerdos entre hombres ilustrados de la elite porteña.

French y Beruti fueron mucho más que escarapelas: fueron protagonistas centrales de una revolución que la historia liberal intentó suavizar y despolitizar.

Fuente consultada

https://www.facebook.com/revisionismohistoricoargentino