REFLEXIÓN
¿QUÉ ES SER ARGENTINO?
Ser
argentino no es solo haber nacido en esta tierra. Ser argentino es una
decisión. Una forma de sentir, de habitar y de comprometerse con una historia
que sangra y florece al mismo tiempo. Es un acto de amor cotidiano, y también
un juramento silencioso: no traicionar jamás la raíz que nos sostiene.
Porque la
argentinidad verdadera no se mide en papeles, ni en fronteras, ni en
pasaportes. Se mide en el gesto del que comparte su pan, aunque le falte, en el
abrazo al forastero sin preguntarle de dónde viene, en la rebeldía frente al
poderoso y en la ternura frente al humilde. Se mide, sobre todo, en la voluntad
de construir Patria, no solo de habitarla.
Ser
argentino es amar profundamente esta tierra.
Es caminar
el suelo y reconocerlo sagrado. No como un paisaje, sino como un legado. Cada
rastrojo, cada río, cada sierra, nos fue entregado para cuidarlo, no para
saquearlo. Amar la tierra es sembrarla, defenderla, darle valor. Es mirarla
como madre y no como negocio.
Nuestros
gauchos lo entendieron. Nuestros caudillos la defendieron. Desde Artigas hasta
Varela, desde Güemes a Rosas, sabían que la tierra no era mercancía: era hogar,
comunidad y destino. Cuando los ingleses vinieron con sus tratados de libre
comercio, ellos contestaron con lanzas y con dignidad. No por atraso, sino por
grandeza.
Ser
argentino es respetar al otro.
La
argentinidad es, también, una ética del encuentro. Una forma de reconocernos en
el otro, aunque piense distinto, aunque venga de otro pago. Es la hospitalidad
de los pueblos del interior, el mate compartido en el andén, el paisano que
ayuda al vecino sin que se lo pidan.
No somos
una Nación uniforme, pero sí somos un Pueblo. Eso lo entendió el Gral. Juan
Perón cuando habló de unidad nacional y comunidad organizada. No como
imposición, sino como destino común. Porque en la Argentina real no hay éxito
individual que valga si el Pueblo no avanza con él.
Ser
argentino es cuidar lo que se construyó
Nos
preceden hombres y mujeres que dejaron su vida por un país mejor. Perón no
gobernó para las estadísticas: gobernó para el Pueblo. Levantó fábricas,
escuelas, hospitales, sindicatos, viviendas. Pensó en una Argentina que no
mendigara, que no pidiera permiso, que se hiciera cargo de su historia.
Cuidar lo
construido es resistir el saqueo, denunciar la injusticia, combatir el olvido.
Es saber que las grandes decisiones no se toman en escritorios lejanos, sino en
cada rincón donde un argentino decide no vender su conciencia.
Ser
argentino es comprometerse
Con el
vecino, con la historia, con los hijos que vendrán. La argentinidad no es una
cáscara de símbolos vacíos, ni una camiseta que se usa cada cuatro años. Es una
vocación de servicio, una entrega diaria, una batalla cultural. Porque esta
tierra, que nos dio todo, nos exige todo a cambio.
Ser
argentino, en lo profundo, es ser un soldado de la esperanza. Un constructor
del porvenir. Un sembrador de justicia. Es pararse frente al espejo y
preguntarse, cada mañana, qué harían Artigas, Rosas o Perón si caminaran hoy
por nuestras calles...Y hacerlo.
Luis Gotte
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