sábado, 16 de mayo de 2026

Más que palabras

REFLEXIÓN

¿QUÉ ES SER ARGENTINO?

Ser argentino no es solo haber nacido en esta tierra. Ser argentino es una decisión. Una forma de sentir, de habitar y de comprometerse con una historia que sangra y florece al mismo tiempo. Es un acto de amor cotidiano, y también un juramento silencioso: no traicionar jamás la raíz que nos sostiene.

Porque la argentinidad verdadera no se mide en papeles, ni en fronteras, ni en pasaportes. Se mide en el gesto del que comparte su pan, aunque le falte, en el abrazo al forastero sin preguntarle de dónde viene, en la rebeldía frente al poderoso y en la ternura frente al humilde. Se mide, sobre todo, en la voluntad de construir Patria, no solo de habitarla.

Ser argentino es amar profundamente esta tierra.

Es caminar el suelo y reconocerlo sagrado. No como un paisaje, sino como un legado. Cada rastrojo, cada río, cada sierra, nos fue entregado para cuidarlo, no para saquearlo. Amar la tierra es sembrarla, defenderla, darle valor. Es mirarla como madre y no como negocio.

Nuestros gauchos lo entendieron. Nuestros caudillos la defendieron. Desde Artigas hasta Varela, desde Güemes a Rosas, sabían que la tierra no era mercancía: era hogar, comunidad y destino. Cuando los ingleses vinieron con sus tratados de libre comercio, ellos contestaron con lanzas y con dignidad. No por atraso, sino por grandeza.

Ser argentino es respetar al otro.

La argentinidad es, también, una ética del encuentro. Una forma de reconocernos en el otro, aunque piense distinto, aunque venga de otro pago. Es la hospitalidad de los pueblos del interior, el mate compartido en el andén, el paisano que ayuda al vecino sin que se lo pidan.

No somos una Nación uniforme, pero sí somos un Pueblo. Eso lo entendió el Gral. Juan Perón cuando habló de unidad nacional y comunidad organizada. No como imposición, sino como destino común. Porque en la Argentina real no hay éxito individual que valga si el Pueblo no avanza con él.

Ser argentino es cuidar lo que se construyó

Nos preceden hombres y mujeres que dejaron su vida por un país mejor. Perón no gobernó para las estadísticas: gobernó para el Pueblo. Levantó fábricas, escuelas, hospitales, sindicatos, viviendas. Pensó en una Argentina que no mendigara, que no pidiera permiso, que se hiciera cargo de su historia.

Cuidar lo construido es resistir el saqueo, denunciar la injusticia, combatir el olvido. Es saber que las grandes decisiones no se toman en escritorios lejanos, sino en cada rincón donde un argentino decide no vender su conciencia.

Ser argentino es comprometerse

Con el vecino, con la historia, con los hijos que vendrán. La argentinidad no es una cáscara de símbolos vacíos, ni una camiseta que se usa cada cuatro años. Es una vocación de servicio, una entrega diaria, una batalla cultural. Porque esta tierra, que nos dio todo, nos exige todo a cambio.

Ser argentino, en lo profundo, es ser un soldado de la esperanza. Un constructor del porvenir. Un sembrador de justicia. Es pararse frente al espejo y preguntarse, cada mañana, qué harían Artigas, Rosas o Perón si caminaran hoy por nuestras calles...Y hacerlo.

Luis Gotte

Fuente consultada

La trinchera bonaerense.