jueves, 14 de mayo de 2026

14 de Mayo de 1814

HISTORIA & EFEMÉRIDE

EL COMBATE DEL BUCEO Y EL FIN DEL PODER ESPAÑOL EN EL RÍO DE LA PLATA

El almirante Guillermo Brown, al frente de la escuadrilla argentina que sitiaba Montevideo, derrotó a los españoles que ocupaban esa ciudad y tomó dos de sus mejores buques y gran número de prisioneros y de armamento. Aquella victoria, conseguida entre el 14 y el 17 de mayo de 1814 en las aguas del Buceo, fue uno de los golpes más decisivos contra el dominio español en el Río de la Plata y aseguró el camino para la caída definitiva de Montevideo, último gran bastión realista de la región.

Entre el 14 y el 17 de mayo de 1814 se libró frente a Montevideo uno de los combates navales más importantes de la historia argentina y, al mismo tiempo, una de esas gestas que muchas veces quedan relegadas en la memoria popular pese a haber sido fundamentales para asegurar la supervivencia de la Revolución. En las aguas del Buceo, Guillermo Brown destruyó el último gran poder naval español en el Río de la Plata y abrió el camino para la rendición definitiva de Montevideo, bastión realista que desde 1810 amenazaba permanentemente a Buenos Aires y a toda la revolución americana.

UNA ESCUADRA IMPROVISADA CONTRA EL IMPERIO

La situación era crítica. Montevideo seguía en manos españolas y conservaba una poderosa escuadra naval muy superior en cantidad y armamento a la improvisada flota patriota armada prácticamente con lo que había disponible. La revolución dependía de hombres que peleaban en condiciones muy difíciles contra un imperio naval experimentado. Brown entendía perfectamente que mientras España dominara el río, la independencia estaba en peligro.

La flota patriota estaba compuesta por embarcaciones muy inferiores a las españolas. La fragata Hércules, nave insignia de Brown, todavía tenía agujeros tapados con cueros de vaca producto de combates anteriores. Los hombres que integraban la escuadra provenían de distintos regimientos, muchos jamás habían navegado y otros habían sido reclutados a la fuerza. Del otro lado, los realistas contaban con más barcos, mejor armamento y el respaldo de las baterías de Montevideo. Pero Brown compensaba esa inferioridad material con audacia, inteligencia táctica y una determinación fuera de lo común.

El almirante sabía que no podía combatir cerca del puerto porque los cañones de Montevideo podían inclinar la balanza. Entonces ejecutó una maniobra magistral: fingió retirarse hacia la isla de Flores para atraer a la flota española lejos de la protección costera. Los realistas mordieron el anzuelo. Cuando estuvieron suficientemente alejados del puerto, Brown dio media vuelta y lanzó el ataque. Allí comenzó una batalla feroz de varios días, con intercambio constante de metralla, persecuciones nocturnas y abordajes en medio del humo de la pólvora y las aguas agitadas del Río de la Plata.

BROWN HERIDO Y LA VOLUNTAD DE PELEAR HASTA EL FINAL

El momento más dramático ocurrió el 16 de mayo. Brown había abordado la sumaca Itatí para dirigir personalmente la persecución de los barcos enemigos rezagados cuando el retroceso de un cañón le fracturó gravemente una pierna. El dolor era insoportable, pero el almirante se negó a abandonar la cubierta. Ordenó que lo atendieran allí mismo, en pleno combate, mientras seguía dando instrucciones y dirigiendo el fuego patriota. El cirujano Bernardo Campbell le entablilló la pierna entre disparos y explosiones. Esa fractura lo dejaría rengo para toda la vida.

La imagen de Brown herido, sosteniéndose en medio de la cubierta mientras la batalla continuaba, simboliza el enorme sacrificio de quienes hicieron posible la independencia americana. Mientras los cañones sacudían las embarcaciones y el combate seguía desarrollándose, Brown permaneció al frente de sus hombres decidido a impedir que el Río de la Plata continuara bajo dominio español.

LA DERROTA ESPAÑOLA Y LA CAÍDA DE MONTEVIDEO

La ofensiva patriota terminó siendo devastadora. Brown logró capturar varios barcos enemigos y obligó al resto de la escuadra española a huir desesperadamente hacia Montevideo. Algunas embarcaciones realistas, viendo imposible escapar, fueron incendiadas por sus propias tripulaciones. El 17 de mayo, al entrar victorioso frente a la rada montevideana, Brown hizo disparar 25 cañonazos que anunciaban el triunfo patriota.

La victoria tuvo consecuencias enormes. Montevideo quedó completamente aislada y pocas semanas después debió rendirse. Con ello desapareció el último gran enclave español en el Río de la Plata y se terminó definitivamente el predominio naval realista sobre las aguas rioplatenses. Desde Cuyo, José de San Martín consideró aquella victoria como el mayor logro alcanzado hasta entonces por la Revolución iniciada en 1810. Y no exageraba: sin el triunfo naval de Brown, difícilmente la independencia hubiese podido consolidarse.

UNA GESTA QUE EL REVISIONISMO AYUDÓ A RECUPERAR

El combate de El Buceo forma parte de esas grandes páginas de la historia argentina que el revisionismo histórico ayudó a volver a poner en valor para acercarlas al pueblo y rescatarlas de un injusto olvido dentro de la memoria colectiva. Porque más allá de los nombres conocidos y de las batallas más repetidas en los manuales, la independencia también fue construida por hombres como Guillermo Brown, cuya acción resultó decisiva para asegurar la libertad de la patria.

Brown no solo derrotó a una fuerza superior: aseguró el dominio patriota del Río de la Plata, destruyó el poder naval español en la región y abrió el camino para la consolidación definitiva de la revolución americana. Aquella batalla de mayo de 1814 no fue un episodio menor, sino uno de los pilares fundamentales de la independencia argentina y sudamericana. Por eso, desde 1960, el 17 de mayo se conmemora como el Día de la Armada Argentina, en homenaje a aquella victoria épica lograda por un hombre que peleó hasta con la pierna quebrada para asegurar la libertad de la patria.

Fuente consultada

https://www.facebook.com/revisionismohistoricoargentino