HISTORIA & EFEMÉRIDE
EL COMBATE DEL BUCEO Y EL FIN
DEL PODER ESPAÑOL EN EL RÍO DE LA PLATA
El almirante Guillermo Brown, al
frente de la escuadrilla argentina que sitiaba Montevideo, derrotó a los
españoles que ocupaban esa ciudad y tomó dos de sus mejores buques y gran
número de prisioneros y de armamento. Aquella victoria, conseguida entre el 14
y el 17 de mayo de 1814 en las aguas del Buceo, fue uno de los golpes más
decisivos contra el dominio español en el Río de la Plata y aseguró el camino
para la caída definitiva de Montevideo, último gran bastión realista de la
región.
Entre el 14 y el 17 de mayo de
1814 se libró frente a Montevideo uno de los combates navales más importantes
de la historia argentina y, al mismo tiempo, una de esas gestas que muchas
veces quedan relegadas en la memoria popular pese a haber sido fundamentales
para asegurar la supervivencia de la Revolución. En las aguas del Buceo,
Guillermo Brown destruyó el último gran poder naval español en el Río de la
Plata y abrió el camino para la rendición definitiva de Montevideo, bastión
realista que desde 1810 amenazaba permanentemente a Buenos Aires y a toda la
revolución americana.
UNA ESCUADRA IMPROVISADA CONTRA
EL IMPERIO
La situación era crítica.
Montevideo seguía en manos españolas y conservaba una poderosa escuadra naval
muy superior en cantidad y armamento a la improvisada flota patriota armada
prácticamente con lo que había disponible. La revolución dependía de hombres
que peleaban en condiciones muy difíciles contra un imperio naval
experimentado. Brown entendía perfectamente que mientras España dominara el
río, la independencia estaba en peligro.
La flota patriota estaba
compuesta por embarcaciones muy inferiores a las españolas. La fragata
Hércules, nave insignia de Brown, todavía tenía agujeros tapados con cueros de
vaca producto de combates anteriores. Los hombres que integraban la escuadra provenían
de distintos regimientos, muchos jamás habían navegado y otros habían sido
reclutados a la fuerza. Del otro lado, los realistas contaban con más barcos,
mejor armamento y el respaldo de las baterías de Montevideo. Pero Brown
compensaba esa inferioridad material con audacia, inteligencia táctica y una
determinación fuera de lo común.
El almirante sabía que no podía
combatir cerca del puerto porque los cañones de Montevideo podían inclinar la
balanza. Entonces ejecutó una maniobra magistral: fingió retirarse hacia la
isla de Flores para atraer a la flota española lejos de la protección costera.
Los realistas mordieron el anzuelo. Cuando estuvieron suficientemente alejados
del puerto, Brown dio media vuelta y lanzó el ataque. Allí comenzó una batalla
feroz de varios días, con intercambio constante de metralla, persecuciones
nocturnas y abordajes en medio del humo de la pólvora y las aguas agitadas del
Río de la Plata.
BROWN HERIDO Y LA VOLUNTAD DE
PELEAR HASTA EL FINAL
El momento más dramático ocurrió
el 16 de mayo. Brown había abordado la sumaca Itatí para dirigir personalmente
la persecución de los barcos enemigos rezagados cuando el retroceso de un cañón
le fracturó gravemente una pierna. El dolor era insoportable, pero el almirante
se negó a abandonar la cubierta. Ordenó que lo atendieran allí mismo, en pleno
combate, mientras seguía dando instrucciones y dirigiendo el fuego patriota. El
cirujano Bernardo Campbell le entablilló la pierna entre disparos y explosiones.
Esa fractura lo dejaría rengo para toda la vida.
La imagen de Brown herido,
sosteniéndose en medio de la cubierta mientras la batalla continuaba, simboliza
el enorme sacrificio de quienes hicieron posible la independencia americana.
Mientras los cañones sacudían las embarcaciones y el combate seguía desarrollándose,
Brown permaneció al frente de sus hombres decidido a impedir que el Río de la
Plata continuara bajo dominio español.
LA DERROTA ESPAÑOLA Y LA CAÍDA
DE MONTEVIDEO
La ofensiva patriota terminó
siendo devastadora. Brown logró capturar varios barcos enemigos y obligó al
resto de la escuadra española a huir desesperadamente hacia Montevideo. Algunas
embarcaciones realistas, viendo imposible escapar, fueron incendiadas por sus
propias tripulaciones. El 17 de mayo, al entrar victorioso frente a la rada
montevideana, Brown hizo disparar 25 cañonazos que anunciaban el triunfo
patriota.
La victoria tuvo consecuencias
enormes. Montevideo quedó completamente aislada y pocas semanas después debió
rendirse. Con ello desapareció el último gran enclave español en el Río de la
Plata y se terminó definitivamente el predominio naval realista sobre las aguas
rioplatenses. Desde Cuyo, José de San Martín consideró aquella victoria como el
mayor logro alcanzado hasta entonces por la Revolución iniciada en 1810. Y no
exageraba: sin el triunfo naval de Brown, difícilmente la independencia hubiese
podido consolidarse.
UNA GESTA QUE EL REVISIONISMO
AYUDÓ A RECUPERAR
El combate de El Buceo forma
parte de esas grandes páginas de la historia argentina que el revisionismo
histórico ayudó a volver a poner en valor para acercarlas al pueblo y
rescatarlas de un injusto olvido dentro de la memoria colectiva. Porque más
allá de los nombres conocidos y de las batallas más repetidas en los manuales,
la independencia también fue construida por hombres como Guillermo Brown, cuya
acción resultó decisiva para asegurar la libertad de la patria.
Brown no solo derrotó a una
fuerza superior: aseguró el dominio patriota del Río de la Plata, destruyó el
poder naval español en la región y abrió el camino para la consolidación
definitiva de la revolución americana. Aquella batalla de mayo de 1814 no fue
un episodio menor, sino uno de los pilares fundamentales de la independencia
argentina y sudamericana. Por eso, desde 1960, el 17 de mayo se conmemora como
el Día de la Armada Argentina, en homenaje a aquella victoria épica lograda por
un hombre que peleó hasta con la pierna quebrada para asegurar la libertad de
la patria.
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