EFEMÉRIDE & HISTORIA
PASO A LA INMORTALIDAD DEL
BRIGADIER GENERAL JUAN MANUEL DE ROSAS
El 14 de marzo de 1877 moría en
Southampton, Inglaterra, lejos de la patria que había gobernado y defendido
durante décadas, el brigadier general Juan Manuel de Rosas. Tenía más de
ochenta años y llevaba veinticinco años de exilio desde la derrota sufrida en
la Batalla de Caseros. En aquella chacra inglesa, donde vivía con austeridad
dedicado nuevamente a las labores rurales, terminaba la vida de uno de los
hombres más decisivos, discutidos y determinantes de la historia argentina.
Durante décadas la
historiografía liberal lo presentó como el símbolo de la barbarie y del
despotismo. Sin embargo, el revisionismo histórico argentino, iniciado con
rigor documental por Adolfo Saldías y continuado por investigadores como José
María Rosa, Ernesto Palacio, Manuel Gálvez y Julio Irazusta, permitió revisar
documentos, correspondencias y testimonios que ofrecían una interpretación más
profunda y más justa de aquel hombre que durante casi dos décadas condujo los
destinos de la Confederación Argentina en uno de los períodos más turbulentos
de su historia.
Cuando Rosas murió en Inglaterra
su nombre seguía despertando pasiones encontradas. Pero incluso sus adversarios
debían admitir que había gobernado en circunstancias extraordinarias, en medio
de guerras civiles, conspiraciones internas y presiones de las grandes
potencias europeas. Comprender su figura exige recorrer su vida desde sus
orígenes en la campaña bonaerense hasta su largo exilio, pasando por los años
en que ejerció el poder político más fuerte que conoció la Argentina del siglo
XIX.
ORÍGENES, FAMILIA Y FORMACIÓN EN
LA CAMPAÑA
Juan Manuel de Rosas nació en
Buenos Aires el 30 de marzo de 1793 con el nombre completo de Juan Manuel José
Domingo Ortiz de Rozas y López de Osornio. Su padre fue León Ortiz de Rozas y
su madre Agustina López de Osornio, descendiente de antiguas familias criollas
ligadas a la vida rural de la provincia.
Su infancia transcurrió entre la
ciudad de Buenos Aires y las estancias familiares del sur bonaerense. Desde muy
joven tomó contacto con la vida del campo, con el trabajo ganadero y con la
compleja sociedad de la campaña, compuesta por estancieros, capataces, peones,
gauchos y milicianos. Recibió educación elemental en el establecimiento
dirigido por Francisco Javier Argerich, pero su verdadera formación fue la
experiencia directa de la vida rural. Durante las Invasiones Inglesas al Río de
la Plata participó en las milicias que defendieron la ciudad. Aquellos
episodios reforzaron su conciencia sobre la importancia de la defensa nacional
frente a la intervención extranjera.
En 1813 contrajo matrimonio con
Encarnación Ezcurra, mujer de carácter extraordinario y notable inteligencia
política, que sería una pieza fundamental en la construcción del movimiento
rosista. El matrimonio tuvo varios hijos, entre ellos Manuela Rosas, conocida
popularmente como Manuelita, quien años más tarde desempeñaría un papel
diplomático y social relevante durante el gobierno de su padre.
EL ESTANCIERO Y EL CONDUCTOR DE
HOMBRES
Durante los años posteriores a
la Revolución de Mayo, Rosas se dedicó principalmente a las actividades
rurales. Organizó estancias, administró haciendas y participó en
emprendimientos vinculados al comercio de cueros y carnes saladas. Junto con
Juan Nepomuceno Terrero y Luis Dorrego estableció saladeros destinados a la
exportación, actividad fundamental para la economía del Río de la Plata.
Pero más importante aún fue su
capacidad para organizar y disciplinar a los hombres de la campaña. Rosas
comprendió que el liderazgo en el campo no se ejercía desde la distancia, sino
compartiendo la vida de quienes trabajaban en él. Vestía como los gauchos,
hablaba su lenguaje y defendía sus intereses frente a los abusos de autoridades
y comerciantes. De ese modo fue construyendo una autoridad personal basada en
el respeto y la lealtad que más tarde se transformaría en poder político.
EL SURGIMIENTO DEL LÍDER FEDERAL
La crisis política que siguió a
la caída del Directorio en 1820 abrió una etapa de profundas luchas entre las
provincias y entre las distintas corrientes políticas.
En ese contexto Rosas comenzó a
intervenir activamente en la vida pública. Apoyó la gobernación de Martín
Rodríguez y participó en acuerdos con los caudillos federales del litoral.
Uno de los más importantes fue
el Tratado de Benegas, firmado con Estanislao López, mediante el cual se
buscaba restablecer la paz entre Buenos Aires y Santa Fe. La guerra civil se
intensificó cuando el gobernador Manuel Dorrego fue derrocado y fusilado por
orden del general Juan Lavalle en 1828. Este hecho provocó una reacción federal
en toda la región. Rosas organizó milicias rurales y se unió a Estanislao López
para enfrentar al ejército unitario. Tras varias campañas militares, Lavalle
fue derrotado y obligado a abandonar el poder.
En 1829 la legislatura de Buenos
Aires designó a Rosas gobernador de la provincia con facultades
extraordinarias.
EL PRIMER GOBIERNO DE ROSAS
Durante su primera gobernación
Rosas buscó restablecer el orden político y económico de la provincia. Redujo
el gasto público, reorganizó la administración y restableció la autoridad del
gobierno en la campaña.
Al mismo tiempo debió enfrentar
la amenaza de la Liga Unitaria dirigida por el general José María Paz, que
intentaba imponer un poder centralizado desde el interior.
En 1831 Buenos Aires, Santa Fe y
Entre Ríos firmaron el Pacto Federal, base política de la Confederación
Argentina y uno de los acuerdos interprovinciales más importantes de la
historia nacional.
LA CAMPAÑA AL DESIERTO
En 1833 Rosas encabezó una
expedición militar hacia el sur destinada a asegurar las fronteras rurales
frente a los malones indígenas. Durante esta campaña estableció alianzas con
algunos grupos y combatió a otros, entre ellos las fuerzas del cacique Calfucurá.
La campaña permitió ampliar la frontera ganadera y aumentar el prestigio
político y militar de Rosas entre los estancieros y las milicias rurales.
LA SEGUNDA GOBERNACIÓN Y LA SUMA
DEL PODER PÚBLICO
En 1835 el asesinato del
caudillo riojano Facundo Quiroga en Asesinato de Facundo Quiroga en Barranca
Yaco provocó una crisis política de enorme magnitud.
Ante el peligro de nuevas
guerras civiles, la legislatura volvió a convocar a Rosas para asumir el
gobierno. En esta ocasión se le otorgó la suma del poder público, es decir, la
concentración de las funciones ejecutivas, legislativas y militares. Su gobierno
se prolongó hasta 1852 y constituyó uno de los períodos más largos de
estabilidad política que conoció el país durante el siglo XIX.
ECONOMÍA, ADUANA Y POLÍTICA
NACIONAL
Durante el gobierno de Rosas la
Aduana de Buenos Aires fue el principal recurso económico de la Confederación.
A través de ella se financiaban los gastos del gobierno y se sostenía el
sistema político federal. En 1835 se sancionó la Ley de Aduanas de 1835, que
establecía aranceles protectores para ciertos productos nacionales, intentando
defender la producción local frente a la competencia extranjera.
LOS BLOQUEOS EUROPEOS Y LA
DEFENSA DE LA SOBERANÍA
La política de Rosas provocó
tensiones con Francia y Gran Bretaña. En 1838 Francia impuso un bloqueo naval
contra Buenos Aires. Años más tarde, en 1845, una escuadra anglo-francesa
intervino nuevamente en el Río de la Plata. El episodio más recordado fue la
Batalla de la Vuelta de Obligado, donde las fuerzas argentinas dirigidas por
Lucio Norberto Mansilla resistieron el avance de la flota extranjera sobre el
río Paraná. Aunque militarmente el combate fue desfavorable, la resistencia
argentina tuvo un profundo impacto político y diplomático.
SAN MARTÍN Y EL RECONOCIMIENTO
AL DEFENSOR DE LA SOBERANÍA
Durante estos conflictos Rosas
recibió el apoyo del Libertador José de San Martín, quien desde su exilio
europeo siguió con atención la situación del Río de la Plata. San Martín
consideraba injustificada la intervención europea y expresó su respaldo al gobierno
de Buenos Aires. En su testamento dispuso que su sable corvo fuera entregado a
Rosas como reconocimiento por haber defendido el honor nacional frente a las
potencias extranjeras.
EL PRONUNCIAMIENTO DE URQUIZA Y
LA DERROTA DE CASEROS
En 1851 el gobernador de Entre
Ríos Justo José de Urquiza se pronunció contra Rosas y organizó el llamado
Ejército Grande. Aliado con el Imperio del Brasil y con fuerzas opositoras del
Uruguay, marchó sobre Buenos Aires. El enfrentamiento decisivo tuvo lugar el 3
de febrero de 1852 en la Batalla de Caseros, donde el ejército rosista fue
derrotado.
EL EXILIO EN INGLATERRA
Tras la derrota Rosas se exilió
en Inglaterra y se instaló en una chacra cercana a Southampton llamada Burgess
Farm. Allí vivió durante veinticinco años dedicado nuevamente al trabajo rural.
Sus bienes en la Argentina habían sido confiscados, por lo que debió vivir con
modestia. Durante ese período mantuvo correspondencia con antiguos amigos y
escribió reflexiones sobre la política argentina.
MUERTE Y REIVINDICACIÓN
HISTÓRICA
El 14 de marzo de 1877 murió en
Southampton, lejos de la tierra que había gobernado durante tantos años.
Durante décadas su figura fue
objeto de condena por parte de la historiografía liberal encabezada por
Bartolomé Mitre. Sin embargo, el trabajo de los historiadores revisionistas
permitió revisar aquella interpretación y rescatar el papel de Rosas en la defensa
de la soberanía nacional.
Finalmente, en 1989, durante la
presidencia de Carlos Menem, sus restos fueron repatriados y sepultados en el
Cementerio de la Recoleta.
Hoy la figura de Rosas continúa
ocupando un lugar central en la historia argentina. Para el revisionismo
representa la afirmación de la soberanía nacional, la defensa de la
independencia política y la resistencia frente a las presiones de las potencias
extranjeras.
Fuentes consultadas
Adolfo Saldías – Historia de la
Confederación Argentina
José María Rosa – Historia
Argentina
Ernesto Palacio – Historia de la
Argentina
Manuel Gálvez – Vida de Don Juan
Manuel de Rosas
Julio Irazusta – Vida política
de Juan Manuel de Rosas