jueves, 12 de marzo de 2026

12 de Marzo de 1813

EFEMÉRIDE

DÍA DEL ESCUDO NACIONAL ARGENTINO

DEL SELLO VIRREINAL AL EMBLEMA DE LA SOBERANÍA

Cuando estalló la Revolución de Mayo en 1810, las nuevas autoridades surgidas del Cabildo Abierto no rompieron inmediatamente con todos los símbolos heredados del régimen colonial. Durante los primeros años del proceso revolucionario continuaron utilizándose en documentos oficiales las mismas armas reales que habían representado al poder virreinal. Aquella continuidad no respondía a una adhesión al orden anterior sino a la situación política del momento: la revolución recién comenzaba y las nuevas instituciones todavía estaban en formación. La ruptura simbólica comenzó a definirse con mayor claridad a partir de la Asamblea General Constituyente de 1813. Aquel cuerpo, que adoptó medidas profundamente revolucionarias como la libertad de vientres, la abolición de los instrumentos de tortura y el fin de los símbolos de dominación colonial comprendió también la necesidad de reemplazar el sello virreinal por un emblema propio que legitimara los actos del nuevo poder soberano.

La tarea fue encomendada al diputado por San Luis, Agustín Donado, quien se encargó de gestionar la elaboración del nuevo sello. Donado confió el trabajo al grabador y platero Juan de Dios Rivera, artista de origen cusqueño que trabajaba en Buenos Aires. Rivera realizó el grabado del sello que comenzó a utilizar la Asamblea y que con el tiempo se transformaría en el Escudo Nacional Argentino. No existe un decreto específico que disponga formalmente la adopción del escudo como símbolo patrio. Sin embargo, los documentos conservados muestran que ya estaba en uso a comienzos de 1813. Dos cartas de ciudadanía expedidas por la Asamblea el 22 de febrero de ese año llevan estampado el nuevo sello. Una fue extendida a Antonio Olavarría y la otra al extranjero Francisco de Paula Saubidet. Ambas fueron firmadas por el general Carlos María de Alvear, presidente de la Asamblea, y por el secretario Hipólito Vieytes.

El 12 de marzo de 1813 aparece en las actas del cuerpo la primera mención expresa del sello. Ese día la Asamblea resolvió que el Poder Ejecutivo utilizara el mismo sello que empleaba el cuerpo soberano, con la única diferencia de la inscripción que lo rodeaba. Aquella resolución terminó de consolidar el emblema que con el tiempo sería reconocido como el Escudo Nacional.

UN DISEÑO ENTRE LA REVOLUCIÓN Y AMÉRICA

La autoría del diseño original del escudo continúa siendo objeto de debate entre los historiadores. Se sabe con certeza que el grabado fue realizado por Juan de Dios Rivera, pero no existe documentación que permita identificar con precisión quién concibió el dibujo inicial que sirvió de modelo. Algunas versiones atribuyen esa iniciativa al propio Agustín Donado, encargado de gestionar la creación del sello. Otras interpretaciones señalan como posible impulsor al revolucionario Bernardo de Monteagudo, figura central de la política rioplatense de aquellos años y ferviente defensor de un proyecto de independencia con fuerte contenido americanista. La falta de documentación definitiva hace que estas hipótesis continúen abiertas dentro del debate histórico.

EL GORRO DE LA LIBERTAD Y SUS INTERPRETACIONES

Uno de los elementos más característicos del escudo es el gorro de la libertad colocado en la punta de la pica. Este símbolo se había difundido ampliamente en el mundo revolucionario de fines del siglo XVIII, especialmente a partir de la Revolución Francesa, donde fue adoptado como emblema de libertad y soberanía popular. Sin embargo, algunos investigadores han señalado que en las primeras representaciones del escudo pueden advertirse rasgos que lo vinculan también con tradiciones culturales americanas. El historiador Marcelo Valko ha observado que en ciertas imágenes tempranas —como el escudo que aparece en la bandera que Manuel Belgrano donó al Cabildo de Jujuy en 1813— el gorro presenta un remate que recuerda la borla característica de los gorros utilizados por los pueblos andinos.

Según esta interpretación, el grabador Juan de Dios Rivera habría incorporado ese detalle como una forma de integrar el símbolo revolucionario europeo con elementos propios de la cultura americana. De ese modo el escudo expresaría una síntesis entre los ideales universales de libertad y la identidad histórica del continente.

Otros especialistas consideran que el gorro del escudo responde simplemente a la iconografía republicana difundida por la Revolución Francesa y que las diferencias observadas en algunas representaciones se deben a variaciones artísticas propias de la época. La discusión permanece abierta y forma parte del debate historiográfico sobre los símbolos nacionales.

LOS SÍMBOLOS DEL ESCUDO

Más allá de estas interpretaciones, el escudo reúne una serie de elementos cuyo significado ha sido aceptado tradicionalmente como expresión de los ideales de la revolución. La forma oval responde a una tradición heráldica común en los emblemas republicanos de comienzos del siglo XIX. El campo está dividido en dos partes con los colores celeste y blanco, los mismos adoptados por la bandera creada por Manuel Belgrano y convertidos en símbolos de la nación.

En la mitad inferior aparecen dos brazos que se estrechan en un apretón de manos. Esta imagen representa la unión de las provincias que formaban las Provincias Unidas del Río de la Plata. De ese gesto de fraternidad se eleva una pica vertical, antigua arma que simboliza la decisión de defender la libertad. En la punta de la pica se alza el gorro de la libertad, mientras en la parte superior del escudo aparece el Sol de Mayo, símbolo del nacimiento de la nueva nación. Los laureles que rodean el conjunto representan la victoria obtenida en las primeras campañas de la independencia, evocando especialmente los triunfos patriotas de Suipacha y Tucumán. Finalmente, la cinta celeste y blanca que une las ramas expresa la unidad de la nación naciente.

LAS VARIANTES DEL SIGLO XIX

Durante gran parte del siglo XIX el escudo no tuvo una forma única y uniforme. Cada grabador o artista lo reproducía con pequeñas diferencias, lo que dio origen a múltiples variantes del diseño. Cambiaban la forma del sol, la inclinación de la pica, el estilo del gorro o la disposición de los laureles. Recién en el siglo XX el Estado argentino decidió fijar oficialmente el modelo que debía utilizarse en los documentos públicos, tomando como base el sello de la Asamblea del Año XIII.

Algunos historiadores sostienen que en ese proceso se fueron perdiendo ciertos rasgos presentes en representaciones más antiguas del emblema, mientras que otros consideran que se trató simplemente de una normalización administrativa de un símbolo que durante décadas había sido reproducido de manera libre.

EL ESCUDO COMO SÍNTESIS DE LA REVOLUCIÓN

Más allá de las discusiones historiográficas, el Escudo Nacional conserva el sentido profundo que le dieron los hombres de la independencia. En él se expresa la unión de las provincias, la decisión de defender la libertad conquistada y el nacimiento de una nueva nación en el continente americano.

Aquel sello que comenzó a estamparse en los documentos de la Asamblea del Año XIII no fue solo un recurso administrativo. Fue la afirmación política de un pueblo que dejaba atrás el orden colonial y comenzaba a construir su propio destino. En ese símbolo quedaron grabados los ideales de la revolución: unión, libertad y soberanía.

Fuente consultada

https://www.facebook.com/revisionismohistoricoargentino