PSICOLOGÍA & REFLEXIÓN
"El inconsciente es una
memoria que no se da el lujo de olvidar" (atribuida a Freud) resalta que
lo inconsciente retiene todo, no olvida nada, experiencias, traumas, deseos y
recuerdos que la llamada mente consciente reprueba o considera demasiado
dolorosos, actuando como un archivo permanente que influye en nuestra conducta,
emociones y sueños, manifestándose a través de síntomas y lapsus, y requiriendo
trabajo terapéutico para ser comprendido y resuelto, según el psicoanálisis.
Freud afirma sin ambages que lo
no recordado de lo que llamamos pasado no se recuerda, pero sigue actuando con más
fuerza aun justamente por no ser recordado.
Recordar afirmaba Freud es la
única forma de olvidar.
Lo inconsciente no borra nada;
almacena todo, incluso lo que preferiríamos olvidar. Estos contenidos
reprimidos no desaparecen, sino que siguen activos, afectando nuestras
decisiones y sentimientos de forma no consciente.
Se expresan según Freud a través
de sueños, lapsus linguae (errores al hablar) y síntomas neuróticos, como
puertas de acceso a esos recuerdos olvidados.
Comprender y trabajar con esta
memoria inconsciente es clave en análisis para resolver conflictos y lograr
apropiarnos de nuestra vida lo más posible.
Mientras que la memoria consciente olvida para funcionar, lo inconsciente lo guarda para trabajarlo e, incluso todo aquello que nos causa angustia, recordándonos que el olvido consciente a menudo es una forma de represión, no de eliminación, y que "recordar es la mejor manera de olvidar" lo que nos limita, en palabras del psicoanálisis.